En comunicación con el pueblo nicaragüense, a través de los medios del Poder Ciudadano, Rosario señaló que en ocasión de estos días, en que las familias se reúnen en los camposantos para visitar a sus deudos, estos lugares deberán encontrarse limpios y bien cuidados “amorosamente limpios porque sabemos que ahí están nuestros seres queridos”.

“Ahí esta parte de nosotros, ahí está nuestro corazón, ahí está  nuestra gratitud a quienes nos antecedieron en este plano de vida y que contribuyeron con sus consejos, con sus cariños a formarnos. Personas, hermanos, hermanas, hijos, hijas que tal vez nos dejaron, consideramos nosotros, antes de tiempo y cuando vamos los recordamos, nos emocionamos,  nos conmovemos. Estamos todos juntos en  esa emoción de cada 2 de noviembre, cuando visitamos a nuestros  seres queridos en los camposantos y cuando le pedimos a Dios que los tenga en su seno”, afirmó la Compañera.

“Oramos por ellos y con ellos  desde los espíritus, porque todos somos espíritus, todos somos parte de esa energía cósmica universal, todos hijos de Dios y todos los cristianos, los creyentes creemos que vamos a reunirnos en la vida eterna”, agregó Rosario.

La compañera explicó que nosotros, que todavía estamos en este plano de vida ya somos parte de la vida eterna, puesto que transitamos por rutas de bien común, “rutas de bien instalando el bien, sembrando bien, cultivando bien, cosechando bien”, de manera que en esta fecha nos reunimos con nuestros seres queridos, desde ese otro plano de vida, “rezando por ellos y con ellos para que en nuestro país mantengamos la tranquilidad, fortalezcamos la paz y la alegría de vivir en paz”.

“Nuestro cariño a todos en el recuerdo amoroso de nuestros familiares que están ya en ese otro plano de vida y desde sus recuerdos, su  invocación y desde la invocación al Altísimo que es para nosotros ritual de cada día, invocación, agradecimiento a Dios”, manifestó Rosario.

Finalmente expresó que, en estos días las rogativas de las familias nicaragüenses son “para que todo transcurra en tranquilidad y sobre todo que todos nos apeguemos a las leyes, que todos nos apeguemos a cumplir con  los reglamentos que rigen nuestra vida ciudadana, nuestra vida política, nuestra vida como comunidad social, cultural, que gracias a Dios ha venido instalando valores, ética, mística en lo que nosotros llamamos la vida cotidiana, en los afanes del buen vivir”.