Si ahora el Gobierno del Presidente Daniel Ortega Saavedra consigue llevarlo a cabo, Nicaragua se podría convertir en uno de los países más ricos de Centroamérica.

Impulsaría el comercio mundial

Lo cierto es que la infraestructura beneficiaría no solo a Nicaragua. Sin duda impulsaría el comercio mundial, ya que permitirá rebajar costos del transporte global de mercancía.

“Realmente hace falta otra vía del transito en la región. No podemos decir que el Canal de Panamá logre resolver el tráfico, sobre todo el transporte de carga y la velocidad del cruce, la espera", afirmó el mandatario Daniel Ortega. Según el político, la nueva vía no va a suponer el final del Canal de Panamá, sino una mejora general de las condiciones de la región, al igual que en una ciudad, que "cuantas más calles tiene para comunicarse, tanto mejor”.

En julio de 2012, cuando la Asamblea Nacional de Nicaragua aprobó la ley que autoriza la construcción del canal, estaba previsto que el proyecto se realizaría en unos 10 años. Pero ahora el Gobierno nicaragüense asegura que esta gran vía transoceánica podría ser terminada en un plazo mucho más corto.

"Realmente hace falta otra vía del tránsito en la región. No podemos decir que el Canal de Panamá logre resolver el trafico, sobre todo el transporte de carga y la velocidad del cruce, la espera", afirmó el mandatario Daniel Ortega.

Según el mandatario, la nueva vía no va a suponer el final del Canal de Panamá, sino una mejora general de las condiciones de la región, al igual que en una ciudad, que "cuantas más calles tiene para comunicarse, tanto mejor".

Un sueño de hace 500 años Nicaragua tiene una ruta natural que conecta los dos océanos. Por un lado está el río San Juan y por otro el Gran Lago con el estrecho de Rivas, la llamada Ruta del Tránsito.

Ganadores y perdedores

Según el analista internacional Antonio Romea, la construcción de esta nueva vía interoceánica en Nicaragua influiría significativamente en la correlación de los poderes económicos en esa región.

“El hecho crearía una nueva vía de comunicaciones trasatlánticas y beneficiaría a una serie de países, tales como China, Rusia, Irán, Brasil, Japón, Corea del Sur y perjudicaría a EE.UU. que hasta ahora tenía el monopolio de tráfico marítimo en la región”, apunta el experto.