El Frente Sandinista de Liberación Nacional, bajo la dirección del Comandante-Presidente Daniel Ortega y la Poeta Rosario Murillo,  trabajando de la mano del pueblo nicaragüense en los últimos seis años, ha demostrado que existen  caminos viables en la certeza de que otra economía es posible, una economía justa, equitativa y solidaria, orientada por la responsabilidad de dar base material y espiritual a una vida digna para todos los nicaragüenses. Y no nos referimos  solamente a los más de 40 programas productivos-económicos impulsados desde un inicio por el Gobierno Revolucionario, los cuales han estimulado y dinamizado considerablemente la economía nacional y regional, tal como lo afirman  los expertos y los productores mismos, sino a proyectos de largo plazo y enorme alcance, tales como la electrificación rural,  la construcción y reactivación de aeropuertos (San Juan de Nicaragua, Panchito), al igual que la fundación del Banco Produzcamos, la refinería Supremo Sueño de Bolívar, la Central Hidroeléctrica Tumarín, el Gran Canal de Nicaragua, ahora con el anuncio de la compra del satélite que brindará servicio no sólo para Nicaragua, sino a Centroamérica y el Caribe y, con la gigantesca posibilidad de la construcción del puerto de aguas profundas en Monkey Point.

A esto habría que agregarle la creación del Ministerio de la Economía Familiar, Comunitaria y Cooperativa que viene a reforzar el objetivo primordial del proceso Revolucionario: erradicar la pobreza, el desempleo y generar prosperidad y bienestar a las familias nicaragüenses. Todo lo antes mencionado son muestras  irrefutables de que en Nicaragua se está desarrollando un modelo de Economía Alternativa y Solidaria que  impulsa la creatividad productiva y a su vez persigue el bienestar del pueblo nicaragüense en su totalidad. Esta matriz económica  la podemos valorar como un conjunto de espacios, prácticas, actividades y formas de producción caracterizadas de la siguiente manera:

1. Igualdad en el trabajo.
2. Cooperación, complementariedad  y no competencia.
3. Apuesta por la generación de  trabajo digno.
4. Compromiso con el entorno social y ambiental.
5. Redistribución justa de la riqueza generada por todos y todas
6. Apoyo directo a fomentar las capacidades creativas- productivas de cada familia y/o segmento productor en Nicaragua
7. Recorrido del desarrollo de local a lo nacional

En términos del proyecto revolucionario diríamos que en Nicaragua se ha venido gestando alternativas claras al sistema capitalista. Se trata de proyectos con una fuerte dimensión comunitaria, en los que el apoyo mutuo, los lazos de confianza, la igualdad, la solidaridad, son fundamentales.

No obstante, esto se ha visto acompañado por una fuerte inversión y gestión pública de parte del Gobierno Sandinista que ha redundado en el conjunto de proyectos y  programas ya mencionados.  Esto nos permite afirmar que las estructuras de la economía nicaragüense bajo la coordinación de unas políticas públicas incluyentes y que vislumbra los potenciales creativos de las familias nicaragüense, y las fortalezas, tanto de  sus recursos, como de sus bondades geográficas, en lo relativo a nuestro país,  como lo ha hecho el Gobierno Revolucionario, son efectivas para echar a andar  grandes proyectos, así como programas  de redes y  unidades productivas  de carácter familiar y  comunitario que repercutan de forma directa en el mejoramiento de la calidad de vida de nuestra gente.

Debemos estar claros que esta matriz económica que impulsa el FSLN  combate  con mayor fuerza la pobreza  heredada por el desastre neoliberal, mediante la puesta en práctica de un modelo de producción esencial, cuyo fin último es la  re-distribución de la riqueza, de forma tal, que sea  capaz de generar  un  verdadero desarrollo integral humano en la población nicaragüense.

La Revolución Sandinista ha conseguido ir construyendo la propuesta de otro modelo, de otra matriz  económica: una en la que las relaciones de competencia han desaparecido y se han sustituido por relaciones de redistribución, solidaridad y reciprocidad y, la búsqueda del bien común. Una propuesta económica en la que se  reconocen elementos clave como el papel del estado, la responsabilidad social compartida, las formas de propiedad, y, la interacción con la naturaleza, así como los valores  constitutivos de la nueva economía: confianza en la ciudadanía y sus capacidades, cooperación, motivación, democracia, solidaridad.

El FSLN ha venido  haciendo realidad que Nicaragua viva un proceso de recuperación histórica, de fortalecimiento de la conciencia, de la convivencia en paz, en  armonía, de una manera distinta, alternativa de producir y generar riqueza para todos y todas. Una verdadera Democracia y reactivación económica que hace posible un Desarrollo Humano que tiene como objetivo estratégico la erradicación de  la Pobreza y, el fomento  de una auténtica justicia social.