El gobierno de Nicaragua dio una calurosa bienvenida a 34 hombres y dos mujeres que tuvieron que pasar el duro proceso de deportación de Estados Unidos.

A su llegada, luego de los escaneos de rigor y las indicaciones pertinentes, recibieron un refrigerio, un apoyo económico para que lograran llegar a sus lugares de origen y se les puso a disposición un transporte hasta la terminal de bus respectiva.

“Me parece un buen gesto de corazón. Lo recibimos de igual manera bien agradecidos por la hospitalidad y contentos porque estamos de regreso en el país. Estamos muy agradecidos con la bienvenida que se nos está dando y la ayuda que se nos está facilitando”, aseguró Aronio Vargas.

Para Vargas llegar a su país en un momento que presenta un franco desarrollo le genera también grandes esperanzas.

“En lo personal pienso reintegrarme a una nueva vida completamente diferente que dejé allá. Dicho sea de paso vengo siendo una persona diferente, más que todo dedicarme a la palabra de Dios”.

Los sueños de estas personas que por motivos diversos se alejaron de su patria los llevó a tratar de hacer un cambio en un lugar que para ellos pintaba bien, sin embargo se toparon con una realidad totalmente distinta.

“Buscando una vida mejor. La vida es diferente, más ajetreada, prácticamente las personas son un número, no se les considera personas sino como número”, expuso acerca de su experiencia Allan Beli, originario de Jinotega.