Su Eminencia Reverendísima, Cardenal Leopoldo Brenes, celebró este sábado una homilía en la parroquia Nuestra Señora de Altagracia en Managua, en saludo a las fiestas en su honor.

Durante la homilía, el Cardenal Brenes, compartió un mensaje de fe y esperanza con los fieles católicos, recordando la entrega de la virgen María ante el anuncio del ángel.

"Ella (la virgen) nos dio a su hijo Jesús para salvarnos de nuestros pecados, por eso quiero invitarlos a reconocer nuestras debilidades y si en algo hemos faltado le pidamos perdón de todo corazón".

"He venido hoy a celebrar las fiestas de Nuestra Señora de Altagracia y me permitiré darles el sacramento que los capacita para ser verdaderos testigos, misioneros y discípulos del Señor".

En este día tan especial, jóvenes confirmantes recibieron la bendición del cardenal Brenes en esta nueva etapa de sus vidas.

"Es sentir el amor de Dios para humanidad, una humanidad que quiere hacer un gran proyecto de Dios, pero Dios no abandona a su pueblo y fue preparando una nueva humanidad en la persona de María".

"Dios que la cuidó y la protegió puso ese beneplácito para ella y qué hermoso la respuesta de María: Aquí tu esclava, tu servidora", recordó al realizar la lectura de las sagradas escrituras.

“Hombres y mujeres de esta iglesia católica estamos llamados a servir. María fue el instrumento, se puso en las manos del espíritu”.

"La persona humilde no cuestiona las cosas del espíritu sino que se deja guiar por el espíritu y eso es nuestra madre María".

"Esta bella imagen de la señora de Altagracia los indica en primer lugar como nuestra mirada tiene que ser siempre hacia Jesucristo, pues a él tenemos que tenerlo como el centro de nuestras vidas, el centro de nuestra mirada".

"El Papa Francisco en muchas ocasiones nos ha dicho que quizá nosotros no tenemos las respuesta y hay que mirar a Jesús, hay que contemplarlo y en esa contemplación vamos a tener las respuestas".

"Qué hermoso celebrar estas fiestas a nivel de parroquia y poder pedirle contemplar a Jesús". Finalizó enfatizando que a través de la oración se puede conocer a Jesús.