Veinticinco personas murieron en el estado de Minas Gerais como consecuencia de un brote de fiebre amarilla que pudiera convertirse en el mayor de los últimos 10 años en Brasil, confirmó el Ministerio de Salud de esta nación.

En lo que va de año se reportaron 272 pacientes con sospecha de la enfermedad, de los cuales 47 fueron confirmados en exámenes de laboratorio, indicó la fuente y agregó que otros 154 casos (incluyendo 71 decesos) están en proceso de investigación.

El pasado año en todo el país fueron registrados apenas siete enfermos de fiebre amarilla: tres en Goiás, dos en Sao Paulo y dos en Amazonas.

Sin embargo, en las primeras tres semanas de 2017 hay reportes de la dolencia, además de en Minas Gerias, en Sao Paulo y el Distrito Federal.

En Brasilia falleció la víspera un hombre de 40 años que había llegado el día 16 procedente de la localidad minera de Januária con los síntomas de la enfermedad.

Con relación al brote en Minas Gerais, el subsecretario de Vigilancia y Protección a la Salud en ese estado, Rodrigo Said, indicó que afecta a 29 municipios entre los cuales los cuadros más preocupantes los presentan Caratinga (40 casos) y Ladainha (38).

Este constituye ya el mayor brote de ese padecimiento en Minas, dijo Said a la Agencia Brasil y recordó que antes se produjeron dos grandes eclosiones, en 1999 y 2000, pero ninguna supera al actual tanto en número de casos, como de municipios afectados y de muertes, remarcó.

La fiebre amarilla es una enfermedad causada por un virus de la familia Flaviviridae y se reporta en algunos países de América del Sur, Centroamérica y África. En zonas rurales es transmitida por el mosquito Haemagogus y en áreas urbanas por el Aedes aegypti, también vector del dengue, el virus del Zika y la fiebre Chikungunya.

En Brasil, la transmisión de la enfermedad no ocurre en zonas urbanas desde 1942.