Miles de devotos de San Sebastián participaron en la procesión desde Diriamba y luego en el tradicional Tope de los Santos, en el municipio de Dolores, Carazo.

Como manda la tradición, la imagen de San Sebastián salió de su iglesia en Diriamba acompañada del tradicional Toro Huaco. Previo a su salida una romería de promesantes cantaron y bailaron al son de la marimba.

En este colorido espectáculo cargado de tradición y cultura el pueblo católico participa con mucha devoción. Son miles los que acompañan la larga procesión entre Diriamba y Dolores.

Al llegar a la Iglesia que está a escasos metros del Reloj de Diriamba, la imagen de San Sebastián es acompañada por la imagen de San Caralampio. Desde ahí ambas imágenes peregrinan varios kilómetros en la carretera que lleva hasta el municipio de Dolores, Carazo.

Pasado el medio día, en medio de un mar de gente, se da el tradicional Tope de los Santos, justo frente a la capilla de Dolores, en el municipio del mismo nombre.

En este punto se dieron cita San Marcos, San Antonio, Santiago, la Virgen de Dolores, y San Sebastián acompañado de San Caralampio.

"Esta es una de las fiestas más representativas de nuestra cultura y religión. Están llenas de color, de identidad, de cultura y tradiciones", dijo Ivania Delgado.

Devotos de todas las edades pagan promesas a través de bailes como La Indita, el Toro Huaco, el Gigante, el Viejo y la Vieja y El Güegüense.

"Esto no sólo lo hago por tradición, aquí también estoy pagando los favores recibidos por intercesión de San Sebastián", señaló Marlon Ruiz, miembro de uno de los grupos que bailan el Toro Huaco.

A lo largo de la carretera que conduce a los municipios de Diriamba y Dolores la gente instaló negocios de venta de comida como vaho, sopa de res, vigorón, carne asada, pollo asado y refrescos de frutas.

"Esto es parte de nuestra tradición, hacer un asado, poner música y esperar la pasada de San Sebastián", manifestó Johanna Estrada.