La marcha que salió de la plaza Magdalena es una costumbre ancestral que el pueblo indígena de Masaya, más especificamente de Monimbó, sostiene todos los años, pese al candente sol que había en horas de la mañana y del medio día.

El calor del sol no impidió sin embargo que muchas personas, disfrazadas con máscaras de antiguos personajes españolas, ridiculizaran al antiguo poder colonial español.

La marcha que salió de la plaza Magdalena avanzó por la avenida principal de Monimbó, pasando por la plaza Pedro Joaquín Chamorro para recorrer las calles de Masaya en medio del atronador ruido de la pólvora lanzada por personas que participaban del Torovenado.

Entre los disfraces iban varios de los personajes tradicionales como la Cegua, El Padre sin Cabeza, La Chancha Bruja, los Diablitos, el Cadejo, la Mokuana, además iban personas con disfraces mezclados que tenían máscara de español y luego vestimenta estrafalaria.

Por su lado miles de personas desde las aceras gritaban o hacían sonar matracas, divirtiéndose con los distintos disfraces que muchas ocasiones estaban hechos con materiales muy locales, incluso vegetales.



Desean mantener la tradición


Jimy Israel Acuña dijo que el participa porque le gusta ser parte de esa procesión que afirma es parte de la cultura popular de Monimbó, la cual quiere que se mantenga añadiendo que hay que motivar a otras personas para que participen y que esa tradición se siga manteniendo como parte de la cultura local.

Entre tanto, Ellis Narváez destacó que participa desde que tiene uso de razón, dice que desde los ocho años de edad ya salía disfrazado, participando en el Torovenado del Pueblo, “porque me atrae el preservar la cultura, las tradiciones de Masaya, así me crearon y me gusta salir así. Vamos motivando a otros para que no se pierda esta cultura”.

Costumbre viene de los ancestros

Entre tanto Ángela Flores también señala que le gusta la tradición monimboseña y por eso participa en algo que de cultura que viene desde los ancestros, desde los indígenas  y que debe mantenerse en la memoria del pueblo para que no se pierda.

Por su lado Darwin Narváez, quien asegura que ha sido una costumbre de la familia participar en el Torovenado del Pueblo, viene de generación en generación, desde que mi papa salía y por eso nosotros salimos, sale toda la familia y  estoy dispuesto a seguir”.

Otro participante, Miguel Ángel Rodríguez destaca que desde los nueve años de edad sale en el Toronvenado del Pueblo y  que participará hasta que ya no pueda más, hasta que Dios se lo permita y reiteró que es una costumbre que mantienen las familias de Monimbó y que no se debe perder.