En momentos muy emocionado, el presidente Barack Obama ofreció la noche del martes en Chicago su discurso de despedida, en el que advirtió que la democracia no requiere de uniformidad, pero sí requiere que haya solidaridad.

“Nuestra democracia no funcionará sin la sensación de que todos tienen oportunidades económicas”, dijo el presidente Obama desde el centro McCormick Place, donde dio su discurso de victoria tras las elecciones de 2008, el presidente Obama.

Pero, sostuvo que “las buenas noticias son que la economía está creciendo otra vez. Los salarios, los ingresos, los valores de los hogares y las cuentas de jubilación están aumentando de nuevo. La pobreza se reduce nuevamente”.

El presidente Obama dio la bienvenida a la transición democrática y la próxima toma de posesión del presidente electo Donald Trump, pero salió en defensa de los valores de la sociedad estadounidense, y los derechos de los homosexuales, creyentes en el islam y otros grupos que puedan estar enfrentándose a la intolerancia.

"Todos nosotros, sin importar el partido, debemos lanzarnos a la tarea de reconstruir nuestras instituciones democráticas", afirmó, al advertir que se pierde la unidad del país “cuando descartamos todo el sistema como inevitablemente corrupto y culpamos a los líderes que elegimos sin examinar nuestro propio papel en la elección de ellos”.

Obama utilizó su discurso para repasar los que considera son sus logros, como el programa de salud Obamacare. Los republicanos y Trump tienen como primera orden del año derogar ese estatuto, el cual consideran ha aumentado tremendamente el costo de los planes médicos.

“Si yo les hubiera dicho hace ocho años que Estados Unidos revertiría una gran recesión, reiniciaría nuestra industria automotriz y desataría el tiempo más largo de creación de empleos en nuestra historia; si yo les hubiera dicho que abriría un nuevo capítulo con el pueblo cubano, cerraría el programa de armas nucleares de Irán sin disparar un tiro, y eliminaría el cerebro del 11 de septiembre; si yo les hubiera dicho que lograríamos la igualdad en el matrimonio; y asegurar el derecho a seguro de salud para otros 20 millones de nuestros conciudadanos, pudieron haber indicado que nuestras metas eran demasiado altas”, dijo el presidente Obama ante miles de personas.

Aunque considera que han mejorado las relaciones raciales, piensa que la percepción de que su elección traería una nueva era que dejaría atrás las tensiones fue exagerada. “He vivido lo suficiente como para saber que las relaciones raciales son mejores de lo que eran diez, veinte o treinta años atrás - se puede ver no sólo en las estadísticas, sino en las actitudes de los jóvenes estadounidenses en todo el espectro político. Pero no estamos donde debemos estar”, subrayó, al indicar que la tarea de las minorías y los blancos no hispanos es reconocer que todostienen que entender mejor al otro.

Obama indicó que quiso regresar a la ciudad en que “todo comenzó”, en referencia a su vida familiar y política. "Fue en estas calles donde fui testigo del poder de la fe y de la dignidad latente de los trabajadores. Aquí es donde aprendí que el cambio sólo ocurre cuando la gente común se involucra, se compromete y se reúne para exigirlo”, dijo el presidente Obama.

Se emocionó cuando agradeció el respaldo de su esposa Michelle y resaltó su trabajo como primera dama. “Asumiste un papel que no pediste y lo hiciste tuyo con gracia, estilo y buen humor. Hiciste de la Casa Blanca un lugar que pertenece a todos. Y una nueva generación fija sus vistas más altas porque te tiene como modelo. Me has hecho muy orgulloso. Hiciste al país orgulloso”, dijo el presidente Obama, al que se le escaparon las lágrimas.

También agradeció el respaldo de sus hijas y del vicepresidente Joseph Biden, a quien describió como su mejor selección y un nuevo hermano.

El gobernante estadounidense fue primero senador estatal en Illinois y senador federal antes de ganar en 2008 la Casa Blanca. En Chicago también conoció a su esposa, Michelle.

Obama dejará la Casa Blanca con solo 55 años de edad. Su intención es quedarse en Washington D.C. por lo menos hasta el verano de 2018 en lo que su hija menor, Sasha, termina la secundaria, pero luego se prevé que regresara a Chicago, donde establecerá su biblioteca presidencial. Desde Woodrow Wilson (1913-1921), un presidente no se ha quedado a vivir en Washington D.C..

El presidente Obama tiene nueve días más en la Casa Blanca. Tradicionalmente, el trabajo oficial del presidente de EEUU, durante un proceso de transición, termina a la medianoche del 19 de enero. Al mediodía del día 20, jurará en su puesto el presidente electo Trump.