Bryan Santiago Ruiz, hermano del sospechoso de la masacre en el aeropuerto de Fort Lauderdale, responsabilizó a las autoridades estadounidenses de no atender las necesidades psicológicas de este, un veterano del conflicto en Irak que, sin aparente razón, comenzó a disparar a mansalva en una terminal de recogido de equipaje.

Con sus actos, Esteban Santiago Ruiz causó la muerte de cinco personas, hirió a otras ocho y motivó la movilización de múltiples agencias ante la idea inicial de que se trataba de un ataque terrorista.

Pero hasta ayer, la información en manos de las autoridades apunta a que Santiago Ruiz no tuvo compañía, y sus actos parecen atribuirse a un severo problema mental desarrollado a partir del 2011, año en que, como parte de la Guardia Nacional de Puerto Rico, fue al teatro de guerra en Irak.

El hermano del sospechoso relató ayer que el joven de 26 años venía confrontando en meses recientes problemas con su salud mental, pero que, a pesar de sus pedidos de ayuda a las autoridades, no tuvo la atención médica necesaria, según reportó el periódico Primera Hora.

Relató que el joven sufría lo que parecen ser alucinaciones en las que sentía que lo estaban persiguiendo. También el joven decía que la Agencia Central de Inteligencia quería usarlo para que se infiltrara como terrorista en el Estado Islámico.

“Ya la presión psicológica (de Esteban) era tanta, que le dije que buscara ayuda en una iglesia, con un psicólogo, o algo”, dijo Bryan ante los medios frente a su casa en Peñuelas.

El sospechoso, incluso, fue a las oficinas del Negociado de Investigaciones Federales (FBI) en Anchorage, Alaska, para relatar lo que le pasaba. El joven vivía desde hace un tiempo en este estado, donde estaba su novia y tuvo hace apenas cuatro meses a su primer hijo.

Tras la visita al FBI, Santiago Ruiz fue internado en un hospital psiquiátrico, pero fue dado de alta cuatro días después. “En cuatro días ninguna persona cambia”, dijo Bryan, tras relatar que su hermano perdió a dos de sus mejores amigos en Irak y que meses después de regresar de la guerra su padre falleció.

Según el psicólogo José Cangiano, muchos soldados, luego de participar en una guerra, desarrollan un síndrome de estrés postraumático. En muchas ocasiones, esta condición puede ser manejada con terapia. No obstante, muchas veces los síntomas pasan desapercibidos hasta que hay un detonador que desata nuevamente el estrés vivido.

“Esta condición se da cuando uno vive una situación traumática y cuando sale de ella el estrés persiste. A veces se manifiesta primero con insomnio, pesadillas, pero en ocasiones sale con descontroles nerviosos cuando se percibe un escenario que es parecido a lo vivido”, dijo Cangiano.

Indicó que, aunque la Administración de Asuntos del Veterano tiene clínicas especializadas para tratar este tipo de problemas para los soldados que salen de combate, muchos se quedan sin tratamiento porque no presentan síntomas de inmediato.

“Yo lo que creo es que todos los que van a un teatro de guerra deben recibir ayuda al regresar, aunque no presenten síntomas de inmediato, porque a la larga pueden salir”, dijo, al resaltar que el problema puede ocasionar hasta alucinaciones, como aparentemente pasó con Santiago Ruiz.

“A lo que yo quiero llegar es que mi hermano cometió ese acto, pero no es una persona que hiciese ese acto así porque así. Ya de antemano había ido al FBI y a la oficina de Alaska… todo lo que me había dicho a mí se lo había dicho a ellos… Fue voluntariamente a las oficinas del FBI, no ante cualquier vecino, porque ya su mente no lo dejaba quieto, en paz”, dijo, por su parte, el hermano del sospechoso.