El nuevo largometraje como director de Martin Scorsese se estrena en el próximo 5 de enero. Silencio es el título de la cinta que narra la historia de dos sacerdotes jesuitas de origen portugués que deciden poner rumbo a Japón para encontrar a su mentor, un religioso que después de sufrir numerosas torturas decide renunciar a su fe.

Una historia basada en la novela homónima del escritor nipón Shusaku Endo, de la que quedó prendado Scorsese desde que la leyó a finales de los años 80. Desde entonces, el oscarizado realizador ha declarado en varias ocasiones que su sueño era poder adaptarla a la gran pantalla, pero han tenido que pasar casi 30 años para cumplir su propósito.

Los que han podido ver el nuevo trabajo del realizador no han quedado indiferentes ante los duros acontecimientos que narra el filme. Unos acontecimientos de los que dio su propia visión el propio realizador neoyorquino en una reciente entrevista a la NPR. "Al principio, ellos martirizador a una gran cantidad de japoneses cristianos... pero la clave era que los propios sacerdotes, los propios jesuitas, apostataron y renunciaron a la fe para dar ejemplo al resto de los cristianos japoneses, a los que no merecía la pena perseguir".

Su cine, una religión

En la misma entrevista, Scorsese hace referencia a la compasión que siente por los dos protagonistas, y lo compara con lo ocurrido durante la Guerra de Corea, cuando "los soldados que habían sido prisioneros regresaban a sus casas después de que les hubieran 'lavado el cerebro', y eran considerados traidores". Y este hecho, reconoce "te hace sentir como si hubiesen perdido sus almas, como si estuvieran caminando como zombis".

No es la primera vez que Martin Scorsese toca temas religiosos en su carrera como realizador, y su forma de tratarlos ha recibido alguna que otra crítica por considera que lo lleva demasiado al terreno personal. Sin embargo, estos comentarios nunca le han afectado de forma personal y reconoce que a través de sus películas intenta buscar respuestas a sus creencias.

"Esto es lo que yo hago. Si pintara, trataría de ser mejor; o si escribiera, trataría de ser mejor. Pero esto es lo que sé y lo que hago. Y así, en cierto modo, son como actos religiosos y podría ridiculizarlo u ofenderse, pero son actos religiosos, incluso los profanos... Intento averiguar quiénes somos".