Su Eminencia Reverendísima Cardenal Leopoldo Brenes, ofició este 31 de diciembre la última misa del 2016, y concluyendo su homilía pidió a la feligresía, cerrar sus ojos, guardar silencio, entrar en un momento de reflexión, y pensar en una acción que Dios ha llevado a cabo en sus vidas.

"Pensemos en alguna acción que Dios ha realizado en nuestras vidas este año, y que nos ha marcado; y que será la base para continuar la historia. Una historia de salvación", expresó Brenes, desde la Catedral Metropolitana de Managua.

En la misa de acción de gracias, el líder religioso explicó que este 2017, no vamos a comenzar desde cero, puesto que, al concluir el 2016, nuestra historia no se acaba. Continuamos un nuevo año con otra perspectiva. Concluimos este año con alegría.

"Cada año realizamos unos propósitos. Al concluir este año, comenzamos a reflexionar cuánto hemos avanzado. Pero lo más importante es que en todo este tiempo hemos tenido la cercanía de Dios", dijo Brenes.

Durante esta liturgia, el Cardenal expresó que estamos viviendo un proceso en nuestras vidas, no separado de esa presencia permanente del Señor, el Dios de la historia.

"El Emmanuel, el Dios con nosotros, siempre nos está acompañando; siempre estará muy cerca de nosotros respetando nuestra libertad. Él nunca nos ha olvidado", sostuvo.

En este mensaje de Fin de Año, el Arzobispo de Managua, reflexionó que siempre debemos de tener la seguridad que Dios nos llevará a puerto seguro; sin embargo para esto necesitamos ser hombres y mujeres de fe.

"A veces pensamos en las cosas negativas, pero es bueno pensar en los logros que hemos alcanzado. De los logros que nos hemos sentido felices, y de las cosas negativas nos hemos sentido tristes, pero ambas son nuestra escuela, que forman parte de nuestra historia", manifestó.

El Cardenal Brenes, indicó que en el Año Jubilar de la Misericordia, hemos sentido ese acompañamiento del Señor. Y los frutos de este año, es que miles de hombres y mujeres que se sentían rechazados, con la predicación de la Iglesia pudieron sentir al Dios cercano.