Este día hace 42 años quedó inmortalizado en la historia de Nicaragua. Era el 27 de diciembre de 1974 cuando un comando del Frente Sandinista de Liberación Nacional se tomó la casa del ministro somocista José María "Chema" Castillo, propinando de esta manera uno de los golpes más duros a la dictadura somocista.

La acción guerrillera consistió en asaltar la casa de Chema Castillo y tomar como rehenes a los invitados a una fiesta de fin de año, entre los que se encontraba el embajador norteamericano de turno, así como políticos y ministros del régimen somocista.

Como resultado de la acción una serie de compañeros guerrilleros y líderes sandinistas entre los que destacaba el actual Presidente Comandante Daniel Ortega Saavedra, que eran presos políticos, fueron puestos en libertad.

En esos días, Somoza consideraba que el movimiento guerrillero estaba neutralizado o había desaparecido y jamás pensó que el Frente Sandinista estaba en un proceso interno de acumulación de fuerzas, planificando acciones contra la dictadura.

La misión del Comando fue exitosa. Somoza accedió a la mayoría de peticiones, los presos políticos fueron liberados y junto a los miembros del comando fueron trasladados en un microbús junto al cardenal Miguel Obando y Bravo, que sirvió de mediador y posteriormente de garante, junto con otros embajadores. Todos fueron llevados al aeropuerto y trasladados en avión hacia Cuba.

Días posteriores al hecho, Somoza y su Guardia Nacional, ejecutaron una serie de acciones de represión en las montañas, en los barrios y ciudades, una persecución tenaz contra todo aquello que olía a sandinista o contra todo aquel vestigio de lo que el FSLN tenia organizado.

Somoza fue doblegado por el Frente y lloró

Manuel Espinoza, un periodista de generaciones, estaba a cargo de un noticiero televisivo cuando sucedieron los hechos del 27 de diciembre de 1974. El veterano periodista califica el asalto a la casa de Chema Castillo como un golpe espectacular que el Frente Sandinista le dio a la dictadura somocista.

“Vino a significar que el Frente Sandinista era la fuerza que podía derrotar a la guardia nacional y a Somoza”, explica y recuerda que el día 30 de diciembre, por la noche, el dictador ofreció un discurso en cadena nacional durante el cual se mostró abatido.

“En la noche cuando se habían ido (los guerrilleros rumbo a Cuba) sale con un discurso en cadena nacional, ahí llora Somoza, diciendo que él va a derrotar a los comunistas, que él va a derrotar a los Sandino-comunistas y que eso no significa que su gobierno esté golpeado ni que la guardia nacional estaba golpeada. Él sale llorando, sale realmente golpeado, humillado, sale derrotado”, afirma Espinoza.

La invitación clave para el asalto

“En mi oficinita que tenía en el canal 2, a las 6 de la tarde en muchas ocasiones entraba un hombrecito chiquito, bajito, Tomás Borge. Llegaba a pedirme información y a pedirme que cuando tuviera una invitación importante para asistir a una fiesta del gobierno, que entonces la publicara de manera muy especial para que él entendiera que esa era… y que si era posible que le cerrara un ojo”, comenta Espinoza, al recordar que sería esa la seña por la cual los integrantes del Comando operarían para tomar rehenes y luego cambiarlos por prisioneros sandinistas.

“La invitación a mí nunca me llegó, sino que le llegó al periodista Lazlo Pataky que tenía un noticiero que no tenían gran importancia de audiencia, peor que era una expresión del somocismo y de los sectores altos de la sociedad”, recuerda.

“En el Clarín él publicó la noticia de que había recibido una invitación para una fiesta en la casa de José María Castillo, donde iban a asistir altos funcionarios del gobierno, posiblemente el Presidente de la República, altos diplomáticos y varios ministros del gobierno de Somoza. Él fue el que dio el santo y seña, Lazlo Pataky, relató Espinoza.

Epopeya que marcó el rumbo hacia nuevos tiempos en Nicaragua

Cuando la histórica epopeya se aproxima al medio siglo, algunos de los principales protagonistas del Comando Juan José Quezada, que ejecutó la acción guerrillera, afirman que aquel suceso fue fundamental para alcanzar la victoria del pueblo 5 años después, el 19 de Julio de 1979.

El Vicepresidente Omar Halleslevens, integrante del Comando, considera que esa acción ayudó a demostrar que la dictadura de Somoza no era invencible y que el movimiento guerrillero del Frente Sandinista era capaz de ejecutar acciones para despertar la conciencia del pueblo y atraer la mirada del mundo hacia los problemas del país.

“Demostramos que Somoza podía ceder, que no era infalible y que el FSLN era capaz de dar ese tipo de golpe”, reseña el General Halleslevens.

“En la historia de Nicaragua esta acción del 27 de diciembre de 1974, se ha dicho que el significado que tuvo fue concluir una etapa, un tramo de la vida del Frente y abrir otro tramo. El Frente había entrado en 1970 en lo que se llamó en un periodo de acumulación de fuerza en silencio, fortaleciendo y privilegiando fundamentalmente la parte organizativa, valora Halleslevens.

Cardenal Miguel, fundamental en la mediación

El cardenal Miguel, relatando ese hecho histórico, recuerda que eran las cuatro de la madrugada, cuando sonó el teléfono de su vivienda, le llamaron pidiéndole que llegase a la casa del ministro Castillo.

Nicaragua vivía momentos muy difíciles, era un momento de mucha polémica y ojalá que siempre apoyemos la paz, una paz que esté apoyada en la verdad, en el amor, en la justicia y en la libertad”, reflexiona el Cardenal Miguel, quien considera que esa acción fue una de las maneras expresadas por el FSLN para pedir un cambio.

“Ellos querían luchar por un cambio, decían que debían entregarse de lleno buscando el bien de los pobres, de la gente que tiene menos recursos y ahora me parece que se ha logrado algún cambio, dijo.

A más de 40 años después de haber contribuido con su mediación en esa gesta, el Cardenal Obando considera que Nicaragua vive en paz.

Moralizó al pueblo de Nicaragua

La acción guerrillera no solo propinó uno de los golpes más hirientes a la dictadura, sino que devolvió la esperanza y la moral al pueblo nicaragüense.

Carlos Fonseca Terán, hijo del Comandante Carlos Fonseca, señala que "con la acción de la Casa de Chema Castillo se rompe el silencio, y se pasa a una etapa de mayor ofensiva, de mayor visibilidad de la acción guerrillera del Frente Sandinista".

“Por primera vez alguien obligó a Somoza a hacer algo que no quería, y fue humillado públicamente. Además fue algo que moralizó al pueblo, a los sectores más combativos, más luchadores del pueblo”, subraya.

Fonseca Terán señala que el Comandante Daniel es indiscutiblemente una de las figuras revolucionarias que más destaca en la lucha libertaria del pueblo.

“Entre los presos se encontraba nuestro principal dirigente, líder del Frente Sandinista, Presidente de la República, Comandante Daniel Ortega, que sin duda alguna es una de las personalidades más importantes de la historia no solo del Frente Sandinista sino de la lucha del pueblo nicaragüense, solamente comparable con Sandino y Carlos Fonseca”, manifiesta.