El "escenario de pesadilla" de un ataque cibernético al sistema de cómputo de una planta nuclear que ocasione una liberación incontrolada de radiación se está incrementando, advirtió el jueves el subsecretario general de las Naciones Unidas.

Jan Eliasson dijo en una reunión del Consejo de Seguridad del organismo internacional que extremistas y "grupos maliciosos no estatales" están buscando activamente armas de destrucción masiva "y estas armas son cada vez más accesibles".

Organizaciones no estatales ya pueden crear interferencia masiva utilizando tecnologías cibernéticas, y el hackeo a una planta nuclear sería "un escenario de pesadilla", agregó.

La reunión abierta del consejo se enfocó en formas de detener la proliferación de armas nucleares, químicas y biológicas por parte de grupos extremistas y criminales. Los miembros del Consejo de Seguridad aprobaron una resolución para fortalecer el trabajo del comité del consejo que monitorea lo que están realizando los países para evitar que "actores no estatales" adquieran o utilicen armas de destrucción masiva, conocidas en inglés como WMDs.

Eliasson dijo que existen preocupaciones legítimas respecto a la seguridad de los depósitos en reserva de material radiactivo apropiado para la fabricación de armas nucleares que están fuera de la regulación internacional.

Además, señaló, "los avances científicos han bajado las barreras para la producción de armas biológicas".

"Y tecnologías emergentes, como la impresión tridimensional y vehículos aéreos no tripulados, se están sumando a las amenazas de un ataque utilizando una WMD", añadió Eliasson.

Dijo que la comunidad internacional necesita defensas robustas para mantenerse delante de esta curva tecnológica.

"Evitar un ataque con WMD de un actor no estatal será un reto a largo plazo que exige respuestas a largo plazo", señaló Eliasson.

Kim Won-soo, jefe de desarme de la ONU, dijo que la nueva resolución reconoce "las crecientes amenazas y riesgos asociados con las armas biológicas", así como la necesidad de que los 193 estados miembros del organismo, grupos internacionales y organizaciones regionales incrementen la compartición de información sobre estas amenazas y riesgos.