La capilla “Nuestra Señora de Guadalupe” ubicada en la comunidad Piedra Menuda en Nindirí, celebró al igual que en el resto de nuestro país a la Virgen María en su advocación de Guadalupe, una festividad en la que todos los comunitarios junto al Cardenal Leopoldo Brenes reconocieron las virtudes de la mujer que trajo al mundo a Jesucristo, el redentor de la humanidad.

Durante la homilía, Su Eminencia Cardenalicia recordó que la Virgen de Guadalupe se manifestó en tierras mexicanas durante tiempos difíciles, brindando al pueblo la oportunidad de ver en ella el consuelo y el amor que toda madre siente por sus hijos.

Santa María de Guadalupe es la mejor expresión de María que al pie de la cruz recibió el encargo de brindar amor a la iglesia, a los hombres y mujeres que iban a creer en su hijo Jesús. María aceptó la maternidad con una entrega generosa y plena al cuido de Jesús, es hermoso cómo María siempre está a la par de aquellos hombres tristes, desconsolados a quienes les brinda fortaleza” refirió.

“A más de dos mil años de su aparición, los hombres y mujeres hemos sentido la presencia de María que al igual que en las bodas de Canaán, en momentos difíciles ella llega en nuestro auxilio y es la experiencia de su aparición en México. Ella siempre está presente brindando ese calor de hogar, mirar a la Guadalupana es recordar que la visita del señor pasa siempre que logran hacer carne su palabra y celebrarla es afirmar contra todo pronóstico que en el corazón del pueblo late un fuerte sentido de esperanza” añadió.

Los niños, jóvenes y adultos de la comunidad de Piedra Menuda, ven en la Lupita a la madre que brinda amor, concede milagros y está en los momentos de dificultad, por eso este doce de diciembre la celebran con mucha devoción, alegría y compromiso religioso.

“Desde muy pequeña escuchaba en mi familia la historia de la Virgen de Guadalupe, la que hizo su aparición a un hombre humilde de México y es ahí cuando surge mi devoción por ella porque es una mujer que se ha caracterizado por brindar amor a los más necesitados, a todos los que en ella buscan consuelo, yo todos los años la celebro en mi casa y asisto a la eucaristía que celebran en su honor, porque en mi familia los milagros que nos ha concedido son muchos” expresó Rosalía Rodríguez.

“La Lupita como todos la llamamos me brindó la oportunidad de ser madre, desde que inicié mi embarazo puse a mi bebé en sus manos para que naciera sano y fuerte y tras confiar en su palabra traje al mundo a un varón que hoy camina bajo la sombra de Dios y de ella, toda mi familia está al servicio de la iglesia y para nosotros celebrar a la virgen de Guadalupe es un honor y una promesa” destacó Antonia Gutiérrez.

En cada uno de los corazones del pueblo mariano renace cada 12 de diciembre el compromiso de cumplir con la voluntad de María y Jesucristo, llevar el evangelio a todo aquel que aún no ha llegado a los pies del Salvador del mundo.