Esta procesión se realiza el primer día de cada año desde 1968 como parte de una jornada mundial de oración por la paz y fue encabezada por Monseñor Leopoldo Brenes, arzobispo de Managua; Monseñor Henry Nowaski, Nuncio Apostólico, y el obispo auxiliar de la Diócesis de Managua, Monseñor Silvio Báez.

En esta ocasión el lema de la jornada fue de “Educar a los jóvenes en la justicia y en la paz”, de tal manera que durante la homilía, Monseñor Brenes instó a los nicaragüenses a trabajar juntos por la paz y hacer de este un mundo más justo para todos.

“La paz no es un bien dialogado sino una meta a la que todos debemos aspirar. Miremos con mayor esperanza al futuro, animémonos mutuamente en nuestro camino, trabajemos para dar a nuestro mundo un rostro más humano y fraterno y sintámonos más unidos en la responsabilidad y respeto a las jóvenes generaciones de hoy y del mañana particularmente en educarlas a ser pacíficas y artífices de la paz”, aseguró.

Otros sacerdotes consultados manifestaron iguales deseos de que Dios bendiga a Nicaragua durante este 2012.

“Le pedimos al Señor que podamos construir una sociedad más justa si nos acercamos a Cristo. Si nos acercamos a sus valores ciertamente vamos a tener una sociedad donde todos los seres humanos puedan vivir dignamente”, aseguró  Monseñor Miguel Mántica.

La población católica nicaragüense que participó en esta jornada de oración dijo también estar convencida de que el Señor ayudará a Nicaragua a salir adelante.

“Tenemos la esperanza y le rogamos a Dios que nos bendiga, que nos ayude a salir adelante”, indicó la señora Fátima María Martínez.

“Yo le pido primeramente a Dios por la salud, porque nos dé fuerza, porque nos ayude a superar obstáculos, que nos fortaleza”, sostuvo por su parte Margarita Obando, otra de las fieles católicas que participaron en la procesión.

Los católicos hicieron un llamado especial a la oración, la cual “da fuerzas para seguir adelante”.

“Dios siempre nos escucha. Aunque uno no haga Su voluntad, Él, que lo ve todo, nos perdona y nos ayuda, y por eso hay que orarle, hay que pedirle por uno y por el prójimo”, manifestó por su parte la señora Bertha María Calero.