El ministro de Sanidad de Turquía, Recep Akdag, elevó hoy a 44 el número de víctimas mortales como consecuencia del doble atentado perpetrado en esta ciudad en las inmediaciones del estadio de fútbol del Besiktas.

Según explicó Akdag, 36 de los fallecidos eran agentes de policía y ocho, civiles, y cifró en 155 el número de heridos.

El ayuntamiento del distrito anunció también hoy que la zona del atentado terrorista cambiará de nombre, hasta ahora Belestepe, para ser denominada la Colina de los Mártires, donde además se erigirá un monumento a las víctimas.

En la noche del sábado dos potentes explosiones, dirigidas contra las unidades policiales que se habían desplazado a garantizar la seguridad del encuentro deportivo, sacudieron la parte europea de Estambul, dos horas después de que finalizara el partido entre los equipos Besiktas y Bursaspor.

Un coche bomba y un atacante suicida, con un intervalo de menos de un minuto, detonaron entre 300 y 400 kilos de explosivos con el saldo conocido de muertos y heridos.

Un día después, un grupo denominado los Halcones de la Libertad del Kurdistán (TAK), brazo armado del ilegal Partido de los Trabajadores del Kurdistán (PKK), asumió la autoría del ataque, justificando su acción por la represión del pueblo kurdo.

La Oficina del Fiscal Jefe de Estambul detuvo a 13 personas tras el atentado y a más de 200 miembros del Partido Democrático de los Pueblos (HDP) y del Partido de las Regiones Democráticas (DBP), ambos de la izquierda prokurda, acusados de tener vínculos con el PKK.

El copresidente del HDP, Selahttin Demirtas, encarcelado desde noviembre, condenó de manera rotunda 'la brutal masacre' y ofreció sus condolencias por las víctimas, al tiempo que pidió 'no cesar en la búsqueda de la paz, sin perder la esperanza'.