Si es de los que gusta de despedir el año y dar la bienvenida al próximo 2017 con la tradicional quema de “El Viejo”, ya puede ir ahorrando para comprarlo en el barrio Altagracia, lugar donde en los últimos años se ha convertido en una tradición para encontrar al pintoresco personaje, que representa todo lo malo que pudo ocurrirnos en los pasados 12 meses.

Del semáforo La Racachaca en el citado barrio, media cuadra al norte, se encuentra el hogar de Héctor Villareyna Gaitán, un leonés que se vino a Managua y desde el 2010 ha encontrado en cada “Viejo” que vende la oportunidad de obtener ingresos.

De oficio carpintero, Héctor cuenta que fue en León y particularmente en el barrio Sutiava que nace la idea hace 18 años de fabricar “Los Viejos”.

Del Tamarindón una cuadra arriba y 25 varas al sur queda la “Casa del Viejo” en León, un lugar que desde octubre comienzan a buscar los accesorios con que se confecciona este personaje que es quemado a las 12 en punto de la noche cada 31 de diciembre.

Héctor relata en los primeros años “El Viejo” era elaborado muy rudimentario, pero ahora tiene un esqueleto de madera que brinda soporte y permite su movilidad en cualquier vehículo. La idea ha mejorado producto de los años y cada personaje es vendido entre 500 y 600 córdobas. Por cada temporada navideña y de fin de año logra vender unos 400 viejitos.

“Miré que unos muchachitos en esos días, hoy ya son unos adultos, iban a comprar a un viejito de trapo, lo vi todo feo, aguadito, y entonces dije yo: voy a perfeccionar la técnica, y es lo que he hecho, a raíz de los años, ya son 18 años de tradición, he venido un esqueletito de madera, lo cual hace sólido al muñeco”, cuenta Héctor.

“La Casa del Viejo” es una pequeña empresa familiar que en esta temporada navideña y año viejo, brinda trabajo a unas 12 personas, incluyendo la sede en León y la sucursal en Managua, en el barrio Altagracia.

“Nosotros comenzamos hace 18 años con 5 viejitos, parece mentira, hicimos cinco y la gente al mirarlos nos dijeron, los mismos vecinos nos los compraron y ahí comenzó esta idea de formar esta microempresa, aquí gana hasta el que me viene a vender un par de zapatos viejos”.

El muñeco está diseñado de un par de zapatos viejos, camisa y pantalón, todos llevaban un saco, por dentro lleva papel periódico, algodón que se coloca en forma de cabello y/o bigote. Para este año, Héctor está diseñando un gigantesco Santa Claus, el que vendió un par de días después de haberlo puesto en exhibición.

Hay otros lugares en Managua donde puede adquirir este peculiar personaje que es una tradición en muchos países latinoamericanos, que lo queman para olvidar lo malo y darle la bienvenida a la esperanza y a la buena suerte.