La Empresa Portuaria Nacional (EPN) realizó por octavo año consecutivo la tradicional Purísima Acuática en el Puerto Salvador Allende a orillas del Lago Xolotlán donde a su vez el personal de la institución compartió la tradicional gorra y el delicioso ayote en miel, como parte del rescate a nuestras tradiciones gastronómicas y religiosas.

“Estamos honrando a nuestra Madre Santísima quien lleva nuestros ruegos y oraciones ante su Hijo Santísimo. Venimos acá porque amamos a María y todo cristiano tienen que amarla porque el Señor Jesucristo en la Cruz nos la ha regalado como Madre, una madre espiritual que nos protege y es importante que en las festividades en su honor cada uno de nosotros tengamos fe hacia ella” expresó el padre Mario Sánchez.

A bordo de una embarcación, la milagrosa imagen de la Purísima Concepción de María surcó las aguas del lago acompañada de los cánticos en su honor, así como de algunas familias que disfrutaron del recorrido organizado por la EPN, la cual se ha vuelto una celebración particular y muy colorida.

“El pueblo de Nicaragua cree en María por eso hoy estamos celebrando con alegría, como el pueblo devoto que somos, junto a los niños, abuelitos y jóvenes compartiendo más de diez mil paquetes e igual número de porciones de ayote en miel. Celebremos con fe, amor y alegría a nuestra Santísima Madre” manifestó Virgilio Silva, Gerente de la EPN.

La alegría mariana se reflejó en cada uno de los asistentes quienes felicitan a la Empresa Portuaria por mantener vivas las tradiciones religiosas, en las que se reafirma la fe y la devoción de un pueblo creyente y respetuoso.

“Estoy fascinada de ver esta Purísima Acuática, acá en el Puerto Salvador Allende es el único sitio donde se realizan este tipo de actividades que atrae a las familias. Todo está muy ordenado, hay mucha alegría y por supuesto el ayote en miel está deliciosos” manifestó Corina Carrión.

“Esta es una manera original de celebrar a la Virgen, cada día el pueblo va innovando nuevas formas de honrarla y eso es positivo porque se va promoviendo el amor y el respeto hacia ella. Es bueno que las tradiciones las conservemos porque así nuestros niños y jóvenes van creciendo en la fe”, finalizó Sonia Bejarano.