De la parroquia de nuestra señora de Guadalupe-La Villa en Guatemala, salió el viento que llevó a pastizales, a las flores exquisitas y la explosión de sosiego, la alegría de la música y los cánticos tradicionales alusivos a la Purísima Concepción de María –La Conchita- que la Embajada de Nicaragua celebró este seis de diciembre.

En diciembre Nicaragua entera se entrega al fervor Mariano, es el mes en que la fe religiosa se interpone ante cualquier situación. Creemos que es el festejo más alegre y popular pinolero.

La celebración de la Purísima en Nicaragua es la más arraigada y desbordante expresión de religiosidad popular nicaragüense; surgió en la ciudad de León en la iglesia de San Francisco a principios del siglo XVIII.

Unos 300 nicaragüenses que viven en Guatemala se hicieron presentes a la embajada pinolera para cantarle y alabar a la “conchita”, iniciando así los festejos de la “Gritería”.

Llegaron embajadores acreditados en la ciudad de la “eterna primavera”. Por supuesto que estuvo rezando y alabando a María, Monseñor Nicolás Henry Thevenin, Nuncio Apostólico y representante del Vaticano, quien involucró a María en el cuido de Guatemala y el mundo para la alcanzar la paz.

Los asistentes se emocionaron de ver y sentir tanta devoción y cariño a la Concepción de María. El religioso muy inspirado hizo votos para que la venerada imagen neutralice las guerras, la crisis económica, las enfermedades y la violencia que afligen a la región… “todos debemos recurrir a nuestra madre”, dijo el religioso.

En este festejo no hizo falta – pese el volumen de feligreses – los dulces, gofios, alfajores, ayote en miel y frutas llevados de Masaya. Pero todos “gritaron”: ¿Quién causa tanta alegría? ¡La Concepción de María!… mientras sonaban matracas, pitos y maracas.