Una monumental pieza inspirada en los desastres que siguieron al terremoto de Japón en 2011 recaba hoy la atención de los espectadores que visitan el Chazen Museum of Art, de la norteña ciudad estadounidense de Madison.

Titulada Rebirth (Renacimiento), por su autor, el japonés Manabu Ikeda, la pintura de 3,96 por 3,04 metros es una evocación del terremoto que afectó las costas niponas un lustro atrás, seguido de un tsunami que, a su vez desencadenó una crisis en la central nuclear de Fukushima con un considerable saldo de víctimas.

Desde una distancia considerable, el tema de la obra resulta un árbol florecido que emerge del mar, entre olas, recreadas a semejanza de aquellas preferidas ancestralmente por los artistas del archipiélago japonés.

Sin embargo, desde muy cerca, una precisa técnica de dibujo a plumilla y tinta acrílica a colores devuelve de manera hiperrealista cientos de miles de toneladas de los residuos que quedaron en el océano Pacífico.

Los residuos aparecen contenidos en las olas, y pueden distinguirse automóviles con las carrocerías aplastadas e insertadas unas en otras, la vía arrugada como si fuese un trozo de una montaña rusa de parque de atracciones, rótulos comerciales, señalizaciones de carreteras.

En tanto, las flores se constituyen a partir de tiendas de campaña e instalaciones de emergencia que, dispuestas también en el árbol de escombros, pretenden devolver al mundo una apariencia de orden, según explicó el propio creador.

Durante una residencia en esa institución Ikeda se empleó unas diez horas diarias durante tres años y medio para la terminación del cuadro que estará expuesto en la galería estadounidense hasta el 11 de diciembre, tras lo cual será develado en museos de Japón.