Tras haber vivido la peor de sus pesadillas como inmigrantes indocumentados en Estados Unidos, 23 deportados nicaragüenses, 4 de ellos mujeres, arribaron la tarde de este miércoles al Aeropuerto Internacional Augusto C. Sandino.

Pasar al otro lado, es como girar el tambor del revólver. Cerrás los ojos, mientras vas apretando lenta e indecisamente el gatillo, te jugás esa lotería de la vida; o vives o mueres en el intento. Es la realidad que atraviesan a diario los inmigrantes en la búsqueda del falso sueño americano, para finalmente ser deportados.

Los deportados fueron recibidos con calor humano y solidaridad por brigadas especializadas del Ministerio de Salud (Minsa), y el Ministerio de la Familia, quienes les garantizaron alimentación, viáticos para transporte y atención en salud.

Luego de haber pasado días difíciles en el imperio del Norte, los deportados manifestaron que ahora que están en Nicaragua, su tierra que los vio nacer, tienen pensado vivir la Navidad y el Fin de Año en unidad familiar.

“Ahora que estoy en Nicaragua, espero pasar con mi familia la Navidad y el Fin de Año, algo que siempre soñé durante los más de diez años que estuve allá. Mi mamá se pondrá contenta cuando me vea”, dijo Leonel Antonio Vallecillo.

Este deportado, relató que mientras estuvo en Estados Unidos, siempre se vio acechado por el departamento de Migración, por lo que tuvo que entregarse a las autoridades correspondientes, y regresar a su país.

“Nos sentimos bien con las atenciones que nos están dando. Pase allá (en Estados Unidos) una situación difícil, y eso cada vez se viene intensificando más, por eso lo mejor es estar en su tierra”, dijo Vallecillo.

Explicó que los inmigrantes, generalmente, al pasar de México a Estados Unidos, siempre viven las peores vicisitudes, entre ellas mucha hambre, corres el riesgo que te secuestren; hay racismo y xenofobia.

El coterráneo Roberto Picado, quien es oriundo de Matagalpa, manifestó su alegría al reencontrarse con su familia en la terminal aérea de Managua.

“Yo me siento contento de haber regresado a Nicaragua, que es mi país de origen y es donde yo nací. Ir a Estados Unidos, es un riesgo en el que podes perder la vida. Es una suerte si llegas al otro lado con vida”, dijo.

Los deportados, reiteraron que ir en búsqueda de ese falso sueño americano, solo te lleva a sufrimientos, pasar hambre en el desierto, violaciones, o bien, si sos atrapado por Migración, pasar días enteros en los famosos cuartos fríos.