La familia católica de Chinandega celebró junto a Monseñor Rodrigo Urbina sus 25 años de vida sacerdotal.

En la Basílica Menor de la Inmaculada Concepción de María, en El Viejo fue llevada a cabo una homilía en acción de gracias en la que participaron también Monseñor Bosco Vivas Robelo, Obispo de la Diócesis de León y Chinandega y sacerdotes de diversas partes del país.

Para la feligresía, este momento llena de alegría a las familias, por el ejemplo de compromiso y de perseverancia en la fe en cristo.

"Ha pasado tanto tiempo y él sigue en pie. Es un hombre que sigue las leyes de la iglesia. El amor que él tiene al pasar de los años ha crecido enormemente", señaló la joven Ana Hernández.

"Es un orgullo de que esté perseverando en su vocación. Es un llamado que Dios le ha hecho y pues él sigue en pie en eso", señaló a su vez Yahoska Rizo.

Monseñor Bosco Vivas Robelo dio gracias a Dios por la vocación concedida a Urbina.

"Para mi como obispo ha sido una dicha contar con el apoyo de Monseñor Urbina en este lugar precisamente. Es un sitio donde se honra a la Virgen Inmaculada y que ha llegado a ser el centro del espiritualidad mariana del país", refirió.

Durante la ceremonia religiosa, Urbina compartió un mensaje que llama a perseverar y mantener viva la fe en Cristo y en la Virgen.

"Yo creo que lo que más llena el corazón de un sacerdote es encontrarse en medio de sus fieles. Fieles que son de Jesús y que uno lo que tiene que hacer es poner todo su empeño, toda su ilusión y su cariño. Me siento feliz porque haber llegado a los 25 años de ser sacerdote.... Nadie es es digno de éste don y quiero agradecer a Dios y a la Santísima Virgen por haberme permitido llevar 25 años sirviendo a la iglesia", manifestó Urbina.