El presidente electo de Estados Unidos, Donald Trump, dejó sus negocios temporalmente en manos de los tres hijos mayores para concentrarse en la asunción de su mandato en enero próximo, destacaron hoy fuentes cercanas al magnate.

Miembros del equipo de transición confirmaron que Donald Jr., Ivanka y Eric Trump dirigirán la compañía paterna con otros ejecutivos, pese a que el multimillonario prometió que dejaría sus intereses en un llamado 'fondo ciego', como otros presidentes.

Tales fondos son administrados por un asesor independiente sin que su dueño pueda terciar en las decisiones o sepa qué hace, pero el polémico constructor de hoteles y casinos dejó a sus hijos al mando de la Trump Organization.

Esta decisión desató dudas sobre conflictos de intereses y especulaciones sobre si Trump usaría el poder en beneficio propio, como hizo durante su campaña con fondos donados por partidarios.

Michael Cohen, abogado de Trump, aseguró a la cadena CNN que el proceso es legal y negó que el recién electo presidente tenga ahora mismo interés en sus negocios, pues está enfocado en futuras tareas.

Aún así, el multimillonario inversionista debe grandes cantidades de dinero a bancos extranjeros, está asociado con inversores cercanos a gobiernos con los que Estados Unidos compite y tiene negocios en diversos paraísos fiscales.

Además las leyes para prevenir los conflictos de interés de los funcionarios públicos no afectan al presidente, que ni siguiera está obligado a ser completamente transparente respecto a sus finanzas.

De hecho, Trump se vanaglorió durante la campaña de haber pasado años sin pagar impuestos, así como de haberse beneficiado por tecnicismos fiscales, y ha sido el único candidato desde Richard Nixon renuente a declarar sus ingresos.

A su vez, si algún familiar cercano de Trump explora inversiones en algún país, las contrapartes podrían entender que hacen negocios con el presidente de Estados Unidos, como alertó Trevor Potter, exdirector de la Comisión Federal Electoral.