La ciudad universitaria conmemoró el 40 aniversario del paso a la inmortalidad del comandante en jefe de la Revolución Sandinista, Carlos Fonseca Amador, durante un acto celebrado la mañana del marte en el Mausoleo de Héroes y Mártires, ubicado frente a la Insigne Catedral la Asunción.

La actividad contó con la participación del pueblo leonés, la militancia sandinista, miembros de la comunidad universitaria de la UNAN-León, la Juventud Sandinista 19 de Julio, el Centro Universitario de la Universidad Nacional (CUUN), y las instituciones del poder de las familias y las comunidades.

Nazarena Narváez, coordinadora departamental de Juventud Sandinista, destacó que el legado del Comandante Carlos, además de ser el fundador del FSLN y el Padre de la Revolución Popular Sandinista; es el amor inmenso y el compromiso gigantesco que tuvo con el pueblo de Nicaragua.

“Al Comandante Carlos Fonseca se le recuerda como a un ser humano indispensable dentro de la historia del proceso revolucionario nicaragüense”, expresó.

“Además de ser un buen hijo, se destacó por ser un excelente estudiante, que soñaba con que todos aprendiéramos a leer y a escribir, gracias a ese hombre tenemos el privilegio de tener una Educación gratuita y de calidad, que es un sueño cumplido por el Comandante Daniel Ortega y la Compañera Rosario Murillo”, dijo.

“Con su sacrificio inspiró a las masas juveniles, de esta patria madura y feliz, que con el modelo Cristiano, Socialista y Solidario, se encamina a dejar de tener pobreza, en grandes rutas de prosperidad”, concluyó Narváez.

El poblador leonés, Sergio Manzanares Montalván, aseguró que como hijos revolucionarios del Novio de la Patria Rojinegra, se debe de seguir construyendo y fortaleciendo el modelo social, político y económico del Buen Gobierno Sandinista.

“A las nuevas generaciones nos corresponde enarbolar sus sueños, principios e ideales”, resaltó Manzanares.

El acto conmemorativo se destacó por el protagonismo de los jóvenes leoneses, y se realizó en un ambiente lleno de respeto y de admiración, en homenaje a los ideales y al sacrificio de este tayacán de su pueblo.