Con más del 72,5% de votos, el Comandante Sandinista Daniel Ortega Saavedra, presentándose en fórmula presidencial con Rosario Murillo, a la guía de la coalición Nicaragua Triunfa, ha sido reelegido por tercera vez consecutiva como Presidente de la República de Nicaragua. Aplastante fue el predominio del Frente Sandinista en las urnas, la oposición en su conjunto se acercó tan solo al 30% de consenso, contando con una discreta fuerza parlamentaria. La mayoría absoluta del FSLN, en la Asamblea Nacional, permitirá a Daniel Ortega y Rosario Murillo continuar la obra de reconstrucción socioeconómica y modernización del País, iniciada hace diez años.

Precisamente es desde Enero del 2007, que el Presidente Daniel Ortega retomó en mano el destino del país centroamericano. Recogió una nación devastada que, luego de 16 años de gobiernos liberales, había superado a Haití en la lista de países más pobres del hemisferio. En diez años, el gobierno de Ortega ha revertido esta situación, posicionando a Nicaragua en el segundo lugar, después de Panamá, en constante crecimiento económico en la región centroamericana.

Precisamente, son los resultados alcanzados por el gobierno, en estos últimos diez años, los que se expresan en un consenso popular tan amplio. El fuerte electorado sandinista, que desde siempre se ha ubicado alrededor del 35-39%, casi se ha duplicado. Son los efectos de un crecimiento basado en los principios fundamentales de una economía social de mercado, de inspiración socialista, concentrada en las políticas dirigidas a la reducción de la pobreza y a la generación de trabajo. Políticas, además concertadas con la empresa privada que en este resurgimiento del país ha encontrado un rol social y positivos márgenes económicos, imposibles de alcanzar de otras formas.

El resurgimiento de Nicaragua, ha sido impulsado por fuertes inversiones públicas en carreteras, viviendas, salud, transporte, educación, asistencia, sumado al acceso al crédito cooperativo e individual, apoyando a la pequeña y mediana empresa rural, a la electrificación (suministrada con más del 55% de energía renovable), a la ampliación de la red de Internet en casi todo el territorio nacional. Como consecuencia de todas estas políticas de carácter social, se han alcanzado niveles se seguridad pública que ubican a Nicaragua en el primer lugar en la región Centroamericana. No es por pura casualidad que a la agencia de Rating Fitch, la cual ha clasificado Nicaragua como B+ con perspectivas de estabilidad, ha emitido un comunicado felicitando al presidente Ortega y afirmando que los gobierno dirigidos por él “han mejorado la dinámica de la deuda pública, reducido la desigualdad, un crecimiento económico constante y una inflación descendiente”.

El resultado del histórico voto del pasado domingo es, además, el resultado de una constante comunicación entre el pueblo y el gobierno (la cual es mérito a la hoy Vicepresidente Rosario Murillo), misma que ha revolucionado la tradición en las relaciones entre gobernantes y gobernados, construyendo una auténtica novedad en el panorama político internacional.
Difícil entonces, de frente a semejantes resultados, desarrollar una oposición capaz de cruzar los confines ideológicos, considerando además que estas elecciones reflejan, la crisis de las áreas liberales y conservadoras, si bien estas hayan obtenido un mandato para representar esa porción del país que no se reconoce en el FSLN.

Los grandes perdedores de estas elecciones, son en cambio los representantes de la ultra Derecha, disfrazada de improbables renovadores, quienes luego de constatar que las encuestas de opinión los ubicaban tan solo en un 0,2%, han preferido no participar y lanzar una campaña descarada en los medios de comunicación internacionales, para deslegitimar las elecciones. Sus esfuerzos han producido una discreta dosis de desinformación mediática y una vergonzosa alianza con los sectores más reaccionarios del partido republicano estadounidense, sin embargo, en Nicaragua no han podido alcanzar sus objetivos.

Los ex-sandinistas de MRS y los ex-liberales esperaban la abstención de la población al voto, incitándola con movimientos turbios y pensaban utilizarla como bandera política, pero no funcionó. La ausencia al voto ha sido alrededor del 35%, en línea perfecta con la media histórica y en todo caso inferior a la de otros países del continente. Por lo tanto resulta imposible para ellos auto asignarse, cuantitativamente, el número de abstenciones y mucho menos reflejarlo como dato político. La única victoria de ellos ha sido no presentarse para evitar la humillación de los resultados.

A pesar de todo, fallando para ellos la estrategia de la abstención, continua sin descanso aquella de la desinformación, donde se sienten apoyados por los medios internacionales. Sin mayor decencia han difundido declaraciones que cambian completamente la realidad, indicando que el porcentaje de abstención ha sido del 65% y de los votantes del 35%.
Esta vez, ni si siquiera sus amigos los siguen, un portavoz adjunto del Departamento de Estado de los Estados Unidos ha criticado la ausencia de observadores internacionales (o sea ellos), recordando como el empeño de la Casa Blanca es el de insistir en el respeto de la democracia y los derechos humanos, sin embargo, el rol de quien ha efectuado las declaraciones y su contenido, aparecen inferiores a las esperadas por sus amigos nicaragüenses.

Por otro lado el éxito de estas elecciones había sido previsto por las encuestas de opinión, previamente al voto, las cuales indicaban los consensos hacia el FSLN y a la oposición, así como el número de posibles abstenciones, las cifras reales encontradas en las juntas receptoras de votos demuestran cuanto poco increíbles son las declaraciones de la ultraderecha.

La amplitud en el consenso y afirmación del FSLN evidencia, en cambio, el apoyo popular de que goza el gobierno de Daniel Ortega lo cual hace de las denuncias de los -Ex-de todo- incluso de su dignidad persona, un ejercicio de desesperación de quien está completamente sin prestigio y está confinado al margen de la historia política del país.

Como evidencia de un proceso electoral tranquillo, regular y ordenado, respetuoso de los procesos y sus éxitos, tienen que reconocerse las declaraciones de los grupos de expertos electorales, compuestos por ex Presidentes, ministros y diputados de los países latinoamericanos. En nombre de todos los ex Viceministros de Asuntos Exteriores de Argentina, Raúl Alconda, ha felicitado a Nicaragua, subrayando que “mantener el nivel de participación electoral superior a la media de los países latinoamericanos, además de ser una buena noticia, debe ser asumida como un reto de primer orden para todos los país.

La delegación de COPPAL (Conferencia de Partidos Políticos Latinoamericanos) en un informe detallado sobre las operaciones de votos monitoreadas, ha felicitado a todos los partidos políticos y con el pueblo de Nicaragua por la demostración de educación cívica demostrada durante el proceso electoral, además al Consejo Supremo Electoral, por la transparencia y el nivel de organización efectuado, que ha demostrado en evidencia la madurez del pueblo y los progresos en materia electoral alcanzados en Nicaragua.

Felicitaciones a Ortega y Murillo han llegado del presidente cubano Rubén Castro, del presidente venezolano Maduro, del Bolivia evo morales, y de los gobiernos de México, Guatemala, El Salvador, a los cuales se ha sumado diego Armando Maradona, que desde su página Facebook, felicita a Daniel Ortega, de parte de una sandinista más.

Nicaragua continua, por lo tanto, su camino hacia el futuro, bajo la mirada vigilante de Sandino que desde la Loma de Tiscapa, se ha trasladado a cada lugar y en cada Junta Electoral de su Nicaragua.

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