“No existe el famoso Sueño Americano. En Estados Unidos nadie es feliz”, expresó la tarde de este miércoles el ciudadano nicaragüense, Ronald de Jesús Valladares, quien junto a otros 9 connacionales, arribó al Aeropuerto Internacional Augusto C. Sandino, en Managua, tras ser deportado por el Imperio del Norte.

Tres años en Estados Unidos, bastaron para que este segoviano, de aspecto humilde y sencillo, y con grandes deseos de superación, se diera cuenta que las ventajas de la gran potencia del capitalismo no son más que un espejismo, una fantasía que se ha creado para desdicha de las familias migrantes.

“En Estados Unidos se sufre mucho. Trabajé casi los tres años. Luché. Hay mucha gente que cree que allá la vida es fácil. Pero en Estados Unidos no hay felicidad. La vida te la pasas amargada; no podes ir ni a la calle; porque la Migra te anda siguiendo”, relató.

Este pinolero, fue recibido, junto a sus connacionales, por la Policía Nacional de Nicaragua y el Ministerio de la Familia, quienes le dieron una solidaria bienvenida, en nombre del Gobierno del Presidente Daniel Ortega y la compañera Rosario Murillo.

“Me siento muy feliz, por volver a mi tierra, mi patria. La gente piensa que están difíciles los días aquí, pero ahora Nicaragua ha cambiado, es otra. Más progreso, mayor bienestar se ve en la ciudad”, destacó este padre de familia.

La compañera Elieth Pérez, representante del Ministerio de la Familia, informó que el Buen Gobierno, está garantizando a estos hermanos y hermanas nicaragüenses deportados, una calurosa bienvenida.

“Les entregamos una ayuda económica para su pasaje; y un pequeño refrigerio. Además les facilitamos un microbús, para llevarlos a la terminal de buses, y que posteriormente puedan dirigirse a sus lugares de origen”, refirió Pérez, quien detalló que de los 10 deportados, 4 de ellos son mujeres.