Treinta y tres años cumplirá el Sistema Penitenciario de Nicaragua el próximo 16 de octubre y entre ese tiempo que ha servido para corregir a infinidad de personas en búsqueda de que se retiren de la vida criminal, también ha formado a muchos, les ha brindado la oportunidad de terminar la primaria, la secundaria e incluso cursar estudios universitarios en aras de que estos posean una carrera profesional con la cual defenderse una vez que cumplan su condena carcelaria.

Según Venancio Alaniz Ulloa, Subalcaide del Sistema Penitenciario de Tipitapa, en este penal se ha desarrollado el programa de integración a la actividad laboral con todos los internos que tienen un buen comportamiento y que deseen colaborar en ese aspecto de forma voluntaria y que en ese sentido se les brinda la oportunidad de estudiar la primaria, secundaria y hasta la universidad.

Alaniz indicó que también cuentan con áreas productivas a las cuales se pueden integrar los reos que así lo deseen tanto en artesanías, en el Centro Nacional de Producción en lo que es material prefabricado, producción de hortalizas, entre otros.

“Estos son proyectos que se están desarrollando y se promueven con la política de nuestro Gobierno Revolucionario en aras de fortalecer y hacer un cambio en los privados de libertad”, afirmó el funcionario penal.

Al sistema educativo se han integrado 180 internos en primaria, 210 en secundaria y 200 en formación técnica 200 como computación, inglés, sastrería, artesanía, mecanografía, electricidad residencial, electricidad domiciliar, fontanería y carpintería.

“Es una gran oportunidad la que se nos brinda para integrarnos una vez más a la sociedad con la mente renovada, porque además de la secundaria y la primaria que se da aquí estamos con el programa Yo Si Puedo, casualmente yo estoy en cuarto año de secundaria y soy profesor del Yo Si Puedo, le estoy enseñando a unos muchachos a leer”, manifestó Byron Centeno, uno de los privados de libertad que ha sabido aprovechar el tiempo en el penal de Tipitapa y ya está próximo a culminar su secundaria.

Centeno expresó que no solo la primaria y la secundaria se puede cursar mientras purgan la condena, dado que también les ofrecen carreras técnicas, cursos de soldadura básica, operador de computadora, reparación y mantenimiento de computadoras, y una vez que finalicen el bachillerato pueden optar a estudiar la licenciatura en agronegocios que imparte la Universidad Nacional Agraria (UNA) y de la cual en los próximos meses se graduarán los primeros 15 reos.

“Esperamos que el Sistema Penitenciario y el Ministerio de Gobernación nos sigan apoyando y siga incentivándonos para que uno aproveche la oportunidad ya que está aquí y no venir a perder el tiempo, así también que la sociedad no nos mire como la escoria, sino como personas que hemos cambiado, nos hemos preparado y vamos a salir a luchar por nuestras familias para tener un futuro mejor y no cometer los errores que hemos cometido”, declaró Centeno.

Jorge Alberto Pineda Rodríguez, un docente de secundaria, también ha aprovechado su estadía en el Sistema Penitenciario de Tipitapa, donde mientras debe cumplir una pena está compartiendo sus conocimientos con los demás e imparte clases de matemáticas a los privados de libertad que cursan primero, segundo y tercer año.

“La institución me dio la oportunidad de impartir clases a los privados de libertad igual que yo y hemos estado implementando la cortesía, la ética entre los estudiantes para que ellos también aprendan a comportarse en la vida diaria, no solamente con la enseñanza metódica que se imparte en cada materia, doy clases de matemáticas y todos los días contribuyo con esa materia para que ellos puedan en un futuro salir mejorados y sean dignos de estar en la vida privada”, señaló Pineda Rodríguez.

Artesanías, manualidades y carreras técnicas


Pasar todo el día estudiando no es la única herramienta de superación que el Sistema Penitenciario le ha brindado a los privados de libertad, sino también los cursos para elaboración de artesanías, manualidades y carreras técnicas.

Francisco Javier González Robleto afirmó que elaborar pequeñas esculturas es algo que le ha permitido mantenerse lucido durante el tiempo que lleva pagando una pena, pues ha logrado distraer un poco su mente, ha aprendido algo nuevo, lo que es casi como una herencia de otro reo y que hoy representa una oportunidad de destreza para muchos procesados.

“Esto me permite pasar entretenido el tiempo, mantener un buen estado de salud psíquico y físico, uno así se olvida de los problemas y creo que es una buena oportunidad y una de las cosas magnificas que puede brindar el sistema, prestar el tiempo y el lugar, materiales para que uno realice sus inquietudes artísticas. Esto también les ayuda a ellos porque uno se mantiene entretenido y no da problemas a los agentes del Sistema”, comentó González.

Lucas Medina es un hombre que dedica su tiempo en prisión para elaborar sombreros y canastos a base de plástico, un oficio que llegó a aprender de otro reo y que le ha servido de mucho para entretenerse y ganar unos centavos con la venta de los productos que elabora.

“Es una buena oportunidad, porque así la gente no piensa en malas ideas, se dedicaría a labores artesanales y ya los que sabemos les podemos enseñar a los que no saben, para que no anden en pandillas y busquen otra vida diferente. Es una oportunidad para llevar una nueva vida, necesitamos esto para que aprendan mucha gente”, declaró Medina.

Dennis Martínez, un joven privado de libertad que está cursando la carrera técnica de reparación y mantenimiento de computadoras, afirmó sentirse agradecido por la oportunidad que le han brindado de aprender sobre la reparación de computadoras, porque además de aprovechar el tiempo que pasará en el penal está aprendiendo algo nuevo que le servirá de mucho al obtener su libertad.

“Yo soy electricista automotriz, pero también he querido aprender un poco más y adquirir nuevos conocimientos y el Sistema Penitenciario siempre nos ha ayudado a estudiar, ahorita estamos estudiando el cuarto año y preparándonos un poco más para la salida, para cuando nos toque irnos, aprovechando el estudio, por eso también estoy aprendiendo computación, ya que nunca había tocado una computadora en mi vida”, dijo Javier Antonio Ramírez Dávila.