El papa Francisco llegó hoy a esta capital en el marco del 500 aniversario de la Reforma Protestante en la Suecia secular, con el objetivo de fortalecer lazos entre la Iglesia luterana con la cristiana.

Dicha agenda fue calificada por diversos medios de un gesto histórico entre ambas partes, ya que la orden jesuita a la que pertenece Francisco se fundó esencialmente para defender la fe contra las 'heréticas' reformas de Martín Lutero hace cinco siglos.

Aun así, tanto el Vaticano como la Iglesia luterana insistieron en que la visita no es precisamente una celebración de la rebelión de Lutero.

Prefirieron calificarlo de una 'solemne conmemoración' para pedir perdón por la división de la cristiandad occidental, así como celebrar la mejoría evidenciada en sus relaciones en las últimos 50 años.

Francisco ha priorizado esta clase de encuentros de profundo simbolismo para demostrar que, aunque divididos en su dogma, los cristianos pueden y deben trabajar y rezar juntos, especialmente en épocas de persecución religiosa.

'Este viaje es importante porque es un viaje eclesial, muy eclesial, en el campo del ecumenismo. El trabajo de ustedes ayudará mucho a comprender, a que la gente comprenda bien', indicó Francisco justo tras su llegada al país nórdico.

De esta manera, el Papa mostró sus intenciones de acercar a los mil 200 millones de creyentes católicos a sus hermanos protestantes, profundamente divididos hasta hace tan sólo cinco décadas.

Por otra parte, el cardenal alemán Gerhard Ludwig Müller, encargado de proteger el dogma en el Vaticano, no se mostró tan efusivo al respecto y opinó que no existía 'ninguna razón para celebrar' la Reforma, que -a su juicio- 'llevó a la ruptura del cristianismo occidental', lamentó.

La travesía sueca de Francisco incluye las ciudades de Malmo y Lund, donde contactó con el primer ministro, Stegan Lofven, y se verá con los reyes de Suecia y el líder de la Federación Luterana Mundial, el obispo Munib Younan.