Un total de 29 colombianos fallecidos, 13 heridos y nueve desaparecidos, provocó la oleada invernal en los meses finales del año, reseñaron hoy noticiarios locales.

Acompañado de lluvias fuertes y vendaval, ese período comenzó en abril pero aumentó su intensidad en septiembre y octubre cuando ocurrieron inusitadas inundaciones como la que azotó al departamento de Chocó.

En ese territorio con costas en el mar Caribe y el océano Pacífico, resultaron damnificadas más de 63 mil personas debido a las descomunales riadas.

Muchos pobladores perdieron sus pertenencias y otros reportaron daños en sus viviendas.

Chocó está habitado fundamentalmente por afrodescendientes y pueblos originarios.

La pasada fue una semana muy complicada, comentó a RCN La Radio el director de los socorristas colombianos, César Ureña, quien lamentó el alud acontecido en Copacabana (Antioquia), donde al menos 12 personas terminaron sepultadas por la avalancha y cuatro sufrieron lesiones.

No obstante la influencia de las precipitaciones, la tragedia en ese paraje que obstruyó la autopista entre Medellín y Bogotá es atribuida -además- a la explotación indebida de una cantera.

Las crecidas y deslizamientos de tierra son dos de los fenómenos más frecuentes en la etapa invernal, precisó el experto.

Previo a la estación lluviosa, Colombia vivió una cruda sequía, la cual avivó los incendios forestales en la mayoría de los departamentos, provocó estragos en la agricultura, la ganadería y la avicultura.

El fuego fustigó a escenarios de prominencia como la Sierra Nevada de Santa Marta, mayor formación montañosa litoral del mundo, declarada Reserva de la Biosfera.

Dicho macizo abriga a la legendaria Ciudad perdida, construida por los indígenas Tayronas.

En algunos lugares del eje cafetero los termómetros rozaron los 44 grados centígrados, un valor casi intolerable por el organismo humano.

El tiempo anda dando tumbos y de una época con carencia de lluvias, pasamos a otra con copiosos aguaceros, alertaron meteorólogos colombianos.