Su Eminencia Reverendísima, Cardenal Leopoldo José Brenes Solórzano, presidió la tarde-noche de este viernes, una solemne eucaristía en honor a San Judas Tadeo, como parte de las celebraciones de las fiestas de este santo patrono.

En la Parroquia San Judas Tadeo, ubicado en el barrio que lleva el mismo nombre, estuvo presente el párroco de la iglesia Julio Arana, Monseñor Bismarck Carballo y toda la feligresía católica de este barrio, devota de su santo patrono.

Las celebraciones en el que participan las familias devotas, iniciaron con el novenario que siempre se realiza año con año.

San Judas Tadeo, es uno de los apóstoles de Jesús, que sintió la mirada del Señor, y es tras esa mirada que el señor les hace la invitación en seguirles para hacerlos pescadores de hombres.

“Pensando en ese primer gesto de los apóstoles y de manera especial de nuestro patrono en decidir irse tras Jesús, aquel desconocido tenía algo especial en su mirada y en aquel llamado que los transformó”.

“Los apóstoles dejándolo todo lo siguieron y fueron conociéndole y amándole al señor, y el los fue preparando para que ellos fueran verdaderos discípulos y misioneros, para que ellos fueran por el mundo para anunciar el evangelio, una misión que muchas veces es un camino de espinas, que significan rechazo, persecución y martirio”, refirió en su mensaje.

San Judas Tadeo, un apóstol que vivió todas las vivencias con el Señor

En su mensaje, el cardenal Brenes, recordó que para ser buenos discípulos, tenemos que conocer profundamente al señor.

“El Santo Padre constantemente nos dice que hay una forma de conocer a Jesús, primero conocemos a Jesús a través de las sagradas escrituras, donde vamos a encontrar la imagen de Jesús y le vamos a conocer con experiencias de los Hechos de los Apóstoles, con la experiencia de los profetas y evangelistas, pero además conocemos a Jesús cuando nos relacionamos con él, a través de la oración”.

Agregó que para ser varaderos discípulos y misioneros, tenemos que tener a Cristo en el corazón.

Brenes, dijo que “como católicos tenemos que tener a Cristo como la piedra angular de nuestro edificio; como un pedestal en el que nos vamos afianzar, unidos a él y fijos de una manera que nada ni nadie nos pueda botar”.

San Judas Tadeo, nos ha dejado su carta con una experiencia que parte de ese conocimiento y vivencia intima con Jesús, y es por eso que al celebrar esta fiesta patronal, al ver esa imagen y escuchar la palabra, el Señor nos está exigiendo docilidad hacia el espíritu.

En esta eucaristía, los hermanos miembros de la parroquia, que han colaborado en los diversos cuadros pastorales fueron instituidos por el Cardenal Brenes, como Ministros Extraordinarios de la Comunión; al mismo tiempo otro grupo de hermanos fueron renovados como Ministros Extraordinarios de la Comunión.

Hay que destacar que estos hermanos deben ser dignos y estar preparados en la oración y la doctrina respectiva.

“Es un gran gozo y que mejor que sea en honor a San Judas Tadeo y me llena de alegría saber que a través de este ministerio es una obra de caridad llevando el cuerpo de Cristo a los que no pueden venir a la iglesia como los ancianos y enfermos”, finalizó Wilfredo Ramírez.

Foto: Archivo