El pueblo organizado, poniendo resistencia al régimen desde occidente, el Frente Norte y Sur y la zona del pacífico, entre ellas las ciudades de Masaya, Granada y Managua, como ejes claves de la lucha armada.

La toma de los cuarteles

José Valdivia, Comandante del Frente Sur "Benjamín Zeledón" en la guerra de insurrección, fue uno de los que lideró la toma del cuartel de San Carlos, en Río San Juan, con grandes resultados.  

“El plan era tomarse San Carlos, avanzar hasta donde el Comandante Edén Pastora se había tomado Cárdenas, y nos estaba esperando con unos doce hombres, y de ahí avanzar hacia Rivas, donde nos estaba esperando Gaspar García Laviana y Silvio Casco”, explicó Valdivia.

Asimismo, relata cómo fueron los hechos al tomarse dicho cuartel, donde un puñado de hombres libertadores, que añoraban el derrocamiento de Somoza, se dispuso con armas en manos para cumplir una estrategia bien planteada y organizada.

“A nosotros nos tocó atacar San Carlos; se hizo a las 5:15 de la mañana, y en ese momento tuvimos la suerte de que un grupo atacamos por el este, otro por el sur y otro grupo atacó por el muelle, y este último iba dirigido por Richard Lugo; y el grupo que atacó por el este iba dirigido por mi persona, y el grupo del costado sur iba dirigido por Plutarco Hernández.

Frente Sandinista lleno de luz y fuerza

Valdivia aseguró que para los primeros años el Frente Sandinista tomó mucha fuerza, puesto que los crímenes de lesa humanidad infringidos por los esbirros somocistas estaban a la luz del mundo entero, puesto que los medios de comunicación internacionales proyectaron las masacres de una gran cantidad de campesinos que fueron ejecutados en la montaña, además de otros dirigentes en la ciudad.

Por su parte, el Coronel Álvaro Baltodano, quien estuvo en el Frente Interno, y organizó el asalto al cuartel de Masaya junto a Israel Lewites y Liderados por el Comandante Camilo Ortega, explicó que los inicios de la insurrección sandinista estuvieron marcados por la dictadura sangrienta de Anastasio Somoza Debayle.

“Mueren un buen número de campesinos, pero también abarca a la población de las montañas, donde se comienzan a dar crímenes atroces; y el Frente Sandinista los comienza a denunciar a nivel nacional e internacional; es decir, que el Frente Sandinista comienza a implementar toda una estrategia que involucraba a los diferentes sectores nacionales, y también a una importante ofensiva en el extranjero quienes denunciaban las atrocidades de la dictadura de Somoza”, expresó.

Una estrategia de lucha de carácter nacional


Asimismo, el Coronel Baltodano explicó como estaban las circunstancias previas al asalto del cuartel de Masaya, y cómo al mismo tiempo la estrategia de la insurrección planteada por la Dirección Nacional del Frente Sandinista estaba en su pleno auge.

“El Comandante Daniel Ortega me encomienda organizar Masaya al mando de Camilo Ortega, quien es el que estaba a cargo del Frente Interno, y luego comenzamos a organizar el asalto al cuartel de Masaya; y la idea era atacar a la guardia simultáneamente en varios lugares del país: la zona norte, con Nueva Segovia, San Carlos, en Río San Juan, Rivas, en la frontera con Costa Rica, Masaya y Occidente”, precisó.

Los sueños, las esperanzas y el espíritu de la juventud


Para el actual Embajador de Nicaragua en Panamá,  Antenor Ferrey, quien además participó en aquellos años en la toma del cuartel de San Carlos, la insurrección se da con el fin de ver realizado un supremo sueño de libertad, y de una vez por todas liberarse de las cadenas del somocismo.

“Existía el sueño y la esperanza de cambiar el rumbo del país, y esa es una fuerza que se transmite y que te impulsa hacia logros inesperados, y poco a poco fuimos tomando los cuarteles; pero para soñar es importante tener objetivos fijos, nosotros sabíamos que estábamos fuertes en la montaña, y habían condiciones para desarrollar  una organización que fuera vanguardia para la revolución nicaragüense”, manifestó.

Ferrey, destacó el papel y el rol que tuvo la juventud nicaragüense durante esta fase inicial de la lucha antisomocista.

“Lo importante del grupo insurreccional es que tocó una arteria que no había sido tocada, el Frente Sandinista tenía en esa época un  grupo insurreccional que motivó a la juventud y a nueva gente, que luego fortalecieron la línea de lucha en Nicaragua”, dijo, y agregó que sin la participación del espíritu joven no hubiera sido posible la revolución.