Durante el Congreso Nacional de Consejería Familiar estuvieron presentes hombres y mujeres de todo el país, que han pasado de la oscuridad a la luz, esto gracias al apoyo que han recibido por parte del Gobierno Sandinista a través del Ministerio de la Familia.

Esas vidas son nuevas, son hombres y mujeres que cambiaron por amor a su familia. En sus hogares, por muy humildes reina la armonía, cultivan los valores y sobre todo reina la paz.

Los programas del Ministerio también están dirigidos a los niños, es por ello que madres solteras como Karen Mendoza, que habita en León, ha podido sacar adelante a su pequeño mientras este es cuidado en los Centros de Desarrollo Infantil (CDI).

"Yo estoy en el programa de primera infancia, mi niño está cursando actualmente su segundo nivel en el CDI. Me fascina que mi hijo esté en este preescolar porque así yo tengo tiempo libre para hacer trabajos en mi hogar, en la tarde lo voy a recoger, ahí me le dan la merienda escolar, me le inculcan valores, desde pequeño él va conviviendo con niños y está aprendiendo el respeto hacia sus compañeritos".

Sobre la educación que está absorbiendo su niño destacó "la profesora le brinda los cuidados y el amor necesario. Hay muchas madres como yo, madres solteras que tenemos la necesidad de buscar un empleo y no tenemos cómo pagar una niñera, así que este programa es especial porque sabemos que están bien atendidos".

Madre de trillizos

Así como Karen, hay muchas madres que han visto una mano amiga. Brenda Noguera es una de ellas, esta joven madre tiene la bendición de cinco niños, tres de ellos nacidos en un mismo parto.

"Yo tengo unos trillizos de siete años, la verdad que el Ministerio de la familia me apoyó bastante primero con el CDI porque tres niños es difícil tenerlos en la casa, entonces ahí me los cuidaban, después me buscaron para ayudarme con la comida, me dan tres veces al año canasta básica con arroz, aceite y todo".

"La verdad que es una gran ayuda, yo estoy agradecida con el gobierno, primero Dios y después ellos que me los mandó, tengo trabajo, trabajo para el estado y ese es un gran beneficio para mí porque la verdad que es difícil ser madre soltera y cuidar cinco niños es muy difícil", resaltó Brenda.

Desde Rosita llegó al congreso Kenia Lago, quien contó su experiencia.

"Hay madres que no cuentan con el apoyo familiar, pero el gobierno al implementar los CDI nos está ayudando, ya las madres podemos trabajar, el CDI da un buen cuido".

"En Rosita hay apoyo para las madres que tienen partos múltiples, en mi caso me han ayudado con la relación de los niños y con nuestras parejas para que haya una buena armonía en el hogar, incluso en el barrio ha sido efectivo".

Un padre y marido amoroso

Hernaldo Sánchez, del municipio de Santo Tomás de Chinandega, contó cómo desde que visitó las consejerías su trato hacia su esposa e hija ha cambiado.

“Era un desastre porque daba mucho maltrato a mi mujer, a mis hijos no dedicaba tiempo, con mi mujer nos separamos alrededor de unas tres veces, ya cuando me informé que estaba el programa aun así no visitaba y me decían que por qué no iba”.

“A veces uno tiene temor, cree que el programa de mi familia es solo para la pensión alimenticia o para que lo echen preso a uno, pero no, un día me llené de valor y fui y gracias a Dios me aconsejaron muy bien, he sentido un gran cambio, hay más armonía en mi hogar, más tiempo para mi niña y le ayudo con sus clases”.

Mujeres que luchan por otras mujeres

Finalmente, conocimos el testimonio de Nidia María Validez Pineda, ella es de Morrito, una comunidad rural en Río San Juan. Ella contó que tras vivir la violencia ahora apoya al ministerio para que muchas mujeres tengan una nueva oportunidad en sus vidas.

"Tuvimos un desencadenamiento de violencia sexual, era algo que no se denunciaba, ahora con los programas preventivos identificamos las alertas, que los padres sepan cómo identificar si una joven o un niño está siendo víctima de abuso".

"Me siento feliz de ser parte de este modelo, además quiere decir que en Río San Juan la mujer es muy sumisa, a la mujer de campo le cuesta hablar, desde el momento que ella decide llegar a una institución sentimos que ya no vemos el silencio".

"Nosotras tenemos víctimas fatales, una de nuestras compañeras perdió su brazo, tenía siete hijos, lastimosamente ella regaló sus hijos se quedó solo con uno y es una víctima más de los efectos de la violencia".

"A través de las municipalidad se le dio acogimiento, se recogió a los niños, se acompañó a la familia que se hizo cargo de los niños y luego se le entregó a la familia", dijo Nidia.