Amigos, compañeros de trabajo y juventud sandinista, acompañaron a la familia de Germán Pomares Herrera en la capilla de Sierras de Paz, campo santo donde se le realizó una misa campesina.

Este lunes 3 de octubre partió a la presencia del Señor Germán Pomares Herrera, hijo del comandante y héroe nacional Germán Pomares Ordoñez e hijo adoptivo del Comandante Tomás Borge Martinez.

Durante la misa, los familiares de Germancito, como cariñosamente le decían, manifestaron su agradecimiento por las muestras de apoyo y sobre todo el cariño que tenían hacia Germán.

Anécdotas fueron contadas por sus familiares y amigos, quienes reflejaron a través de ellas el carisma, la alegría que transmitía, su fortaleza y amor hacia el prójimo.

“Siempre me amó y cuidó mucho, él creía en Dios y lo decía Dios sabe lo que hace. Con él no podía quedar mal con su plato favorito el cual era arroz y frijoles, recuerdo que el 24 de diciembre para el 2010 me regaló a la Luna y me dijo que era el entrenamiento para ser mamá y así como ponerle nombres particulares a sus hijos”, expresó entre lágrimas su viuda, Yahoska Luna Torres.

Josefina Cerda, madre adoptiva de Germán, expresó su sentir ante tan dolorosa pérdida.

“Él supo manejar, superar esta enfermedad con valentía, al principio él me decía 'mamá tengo miedo' y yo le decía: mi amor no hay que tenerle miedo más que al miedo porque el miedo te debilita”.

“Hoy mi hija Ana José escribió algo que a mí me conmovió: Todavía no se siente el vacío, todavía tu nombre circula, todavía la sombra de tu luz se estrecha y nuestros corazones engañados agradecen el calor”.

“Nosotros los que te conocimos te amamos como se ama, quedaremos solos sin tu risa contagiosa y sin tu selectivo respeto para señalarle el norte y en intelecto al alma”.

“Yo escogí hacerlo mi hijo, no salió de mi vientre, pero es como si lo hubiera parido, gracias a todos por su solidaridad, por el apoyo que en estos meses el han dado a Yahoska”, expresó Josefina.

El compañero José Figueroa, dijo: “Conocí a Germán, me tocó trabajar muchos años con uno de los papas de Germán, el comandante Borge y efectivamente era un niño de cinco o seis años cuando Germán fue asumido como parte de esa familia de Josefina y del comandante Borge que lo acogieron con mucho amor, como uno de los hijos, como un hijo más de esa familia y en más de una ocasión me tocó conocer el sentimiento que tenía el comandante Borge con este muchachito”.

“Tomás siempre le habló de su padre Germán Pomares Ordoñez, él le decía que como relevo de su padre quería que fuera un gran hombre y creo que Germán ese fue el camino que siguió, fue un muchacho muy comprometido, muy esforzado por superarse, un muchacho soñador porque así como su padre de sangre soñó con una Nicaragua Mejor, esa fue la ruta por la que transitó Germán Pomares hijo”, culminó Figueroa.