El crecimiento global es demasiado débil para disminuir el desempleo y el poco impulso que existe viene principalmente de los bancos centrales, añadió la entidad al advertir sobre el empeoramiento de la situación.

Asimismo reconoció que muchos de los problemas que frenan a la economía persisten desde el inicio la crisis en 2008: la falta de consolidación fiscal y la debilidad del sistema financiero, generadoras de una gran incertidumbre.

En ese contexto, el FMI rebajó el pronóstico de avance del Producto Interno Bruto (PIB) para 2012 a 3,3 por ciento desde el 3,5 previsto en julio último, lo cual representaría el ritmo de expansión más lento desde 2009.

Para el año próximo, calculó un progreso de 3,6 puntos, también inferior a la estimación previa de 3,9.

La entidad espera que los mercados emergentes, que fueron los principales motores de crecimiento desde 2008, repunten cuatro veces más rápido que los países desarrollados.

En tal sentido, los expertos alertan acerca de la preocupación sobre la capacidad de los funcionarios europeos para controlar la crisis de la Eurozona y de los estadounidenses para acordar un plan fiscal.

Por ello, advirtieron a los políticos de ambas partes que no solucionar los problemas existentes prolongaría la situación vivida por la economía mundial.

El FMI y el Banco Mundial iniciaron este martes en Tokio una asamblea anual en un contexto marcado por la ralentización del crecimiento global.