La Decana de la Facultad de Recursos Naturales y el Ambiente de la Universidad Nacional Agraria (UNA) Matilde Somarriba, dijo que no son exageradas las advertencias que realizó Nicaragua en la Cumbre de Cambio Climático de París (COP21), donde planteó que las naciones en vías de desarrollo son las que enfrentan mayores problemas para adaptarse a los daños que producen las naciones industrializadas que emiten el 78 % de los gases de efecto invernadero.

“Los países más vulnerables obviamente son los que tienen más debilidades en su aspecto económico, sociales, pero Centroamérica por ser una franja de tierra que está entre dos océanos, vamos a sufrir los impactos que tienen que ver con esta posición”, dijo Somarriba, al destacar la postura responsable y de justicia de Nicaragua, que demanda que los 20 países industrializados deben reducir la emisión de dióxido de carbono e indemnizar a las naciones vulnerables.

La experta recordó que las islas y las franjas de tierra (como Centroamérica) son los espacios más vulnerables, por tanto tienen una atención especial y es ahí la preocupación de Nicaragua, por eso su justa posición.

“Nosotros como istmo centroamericano no recibimos ese tratamiento porque no somos islas, pero al final si tenemos un comportamiento que nos va a ver afectado. Hay diferentes escenarios y lo han presentado los expertos del INETER como el doctor José Milán, que ha hablado sobre el aumento promedio de la temperatura de la tierra”, dijo Somarriba.

Alertó que este aumento tendrá consecuencias en muchos aspectos, en la producción de peces en los mares, ríos o lagos, así como enfermedades, efectos en los cultivos y ejemplificó que algunas áreas en Nicaragua tendrán problemas para la producción de café.

Otros efectos producidos por el Cambio Climático se verán, de continuar el aumento de la temperatura, en la Meseta de los Pueblos, la parte norte y pacifico de Nicaragua.

“Y si nos referimos a la biodiversidad muchas especies se van a ver sometidos a estrés, por ejemplo las que están en los manglares, en las zonas costeras, es un sinnúmero de efectos que tendremos y eso es una realidad, si no se toman las medidas para adaptarse, porque ya nosotros ya ni modo nos tenemos que buscar cómo adaptar a este cambio, nosotros vamos a sufrir mucho más que otros países que tienen ya establecidas esas medidas”, relató la experta.

Reconoció que en Nicaragua se toman medidas, como el cambio de matriz energética, plan de reforestación y otras acciones, pero se hace necesario que los países industrializados se comprometan a reducir la producción de efectos de gases invernaderos.

Incremento de temperaturas cambiará formas de vida

El vicerrector de la UNA, compañero Alberto Sediles, coincide con Somorriba al señalar que Nicaragua tiene la razón al no suscribir los acuerdos de la COP21, pues los mayores productores de gases de efecto invernadero no se comprometieron a promover políticas de salvaguarda de la tierra y del medio ambiente.

“Para juicio de Nicaragua y que es correcto, lo que se propuso en la convención, es el hecho de que se hará el esfuerzo de lograr que el incremento de la temperatura se estabilice en 1.5 grados cuando máximo 2, pero los recursos que se ponen y los esfuerzos y los compromisos más emisores no están en correspondencia con esa realidad y efectivamente lo que va a suceder es que vamos a superar los dos grados en la práctica, por la falta de recurso para enfrentarlo y por la falta de decisiones para bajar las emisiones en esos países contaminadores”.

Hizo ver que las naciones en vías de desarrollo, al final tendrán un incremento de la temperatura, lo cual sería catastrófico para nuestros pueblos, a pesar que no somos países contaminantes.