Se trata de un caso sumamente extraño, que investigan las autoridades de Nueva York: un hombre de Brooklyn estuvo muerto en su dormitorio durante ocho años, mientras su madre continuaba viviendo en la misma casa.

El hombre, que aún no ha sido identificado, probablemente murió en 2008 a los 43 años, según las autoridades. Sus restos óseos fueron descubiertos después de que la madre de 80 años fuese hospitalizada. Una familiar fue a la casa a recuperar las pertenencias de la anciana e hizo el hallazgo macabro.

Ni la madre, ni el hijo, ni la mujer que descubrió los restos han sido identificados.

“Ella fue al dormitorio del segundo piso y fue entonces cuando se dio cuenta de que había un cadáver –restos óseos completamente descompuestos– en el suelo”, dijo a The Huffington Post un portavoz del Departamento de Policía de Nueva York.

El hombre era conductor de un servicio de autos en Brooklyn, y tenía una enfermedad terminal.

El resto de la familia estaba enemistada con él y no lo había visto en por lo menos 20 años. En cuanto a los vecinos, lo habían visto por última vez en 2008. Su auto, un Ford Explorer, estuvo en la entrada de la casa sin moverse durante un período similar.

Una foto de Google Earth en el 2007 lo mostraba también allí.

Sin embargo, ninguno de los vecinos notó nada extraño, excepto la hosquedad de la anciana.

“Ella nunca saludaba”, dijo uno a New York Daily News. “Siempre caminaba por la calle con una bolsa de compra y caminaba mirando hacia abajo. Algo en ella siempre parecía un poco raro”.

Ahora tenemos algunos indicios de sus rarezas.

Una autopsia en curso revelará si el hombre murió de causas naturales o no.