Familiares, amigos y artistas nacionales dieron este miércoles el último adiós al actor y comediante Valentín Castillo, quien será recordado por el pueblo nicaragüense por su personaje de “Amado Felipe” en la serie televisiva “La Familia Pelas-Díaz”, un programa donde se plasmaba de manera cómica a las familias promedio de Nicaragua.

Esta despedida al patriarca de la Familia Pelas-Díaz inició por la tarde en la Capilla de la Universidad Centroamericana (UCA), donde muchas amistades contaron anécdotas sobre Castillo, así como el enorme legado que deja en el arte dramático nacional.

Los asistentes recordaron también una de las facetas por las que más se caracterizó, como era la música, pero esa música lejos de las notas formales sino más bien la música popular llena de picardía y que no necesita de maestros para hacerse sentir.

Castillo salió de la capilla entre mariachis y ¡vivas! de los ahí presentes.

Desde este lugar el cuerpo fue trasladado hacia el cementerio Jardines del Recuerdo, donde prosiguieron los homenajes y el último adiós.

Visiblemente compungida, su hermana, Azucena Castillo, dijo que todos, en especial su familia, extrañarán al reconocido artista.

“Se que dejás también un gran vacío en Nicaragua, en la comedia nacional, en el teatro, en la comunicación popular. Sabemos que la gente te va a extrañar, igual que nosotros, tu familia, que éramos tus fans número uno”, recordó.

Al ser enterrado, el artista fue vestido con un poncho con los colores rojinegros. Según su hermana, Castillo le había pedido ese regalo porque él se consideraba un gran sandinista.

Para el artista Otto de la Rocha, Valentín Castillo era un hombre con un extraordinario talento, capaz “de montar una obra social en un minuto”. “A mí me encantaba verlo actuar y oírlo”, afirmó de la Rocha quien también es un reconocido actor radial y televisivo en el género de la comedia.

Según el Sub Director del Teatro Nacional Rubén Darío, Salvador Espinoza, Castillo quedará para la posteridad por su calidad y versatilidad como artista.

Y es que tanto era el talento del que estaba dotado que quienes le conocieron señalan que su capacidad era de tal nivel que podría agarrar cualquier instrumento musical y crear una canción y con esta montar también una obra de teatro.