Este 18 de septiembre se realizó en el Centro Hispánico de Yokohama un seminario sobre la Obra y Pensamiento de nuestro poeta universal Rubén Darío con el auspicio de la Embajada de Nicaragua. Al seminario asistieron profesores y estudiantes de español de dicho centro que escucharon las presentaciones del Embajador Saúl Arana, el académico y diplomático Naohito Watanabe, y la profesora de español, de nacionalidad nicaragüense, Dulce María Zelaya de Kikuchi.

Durante el evento se exhibieron los dibujos y traducciones al japonés que un grupo de alumnos de la Profesora Zelaya hicieron sobre el poema “Del Trópico”. Además, se exhibieron videos de Nicaragua, se escuchó música nicaragüense y se desarrolló un convivio en el que se degustó ron, café y bocadillos de nuestro país. Un buen número de los participantes son alumnos de español que han visitado Nicaragua, por lo que el evento fue una ocasión para renovar la amistad y cariño hacia nuestro país de ciudadanos de Japón que han aprendido a amar a nuestro país a través de su profesora nicaragüense.

La profesora Zelaya inició el seminario con una breve, pero sustantiva presentación de Nicaragua, país de lagos y volcanes, dictada fluidamente en japonés. Henchida de amor por su país, la profesora Zelaya habló de las bellezas naturales, la gente, el arte culinario, y los deportes de Nicaragua.

En sus palabras de presentación el Embajador Arana hizo referencia a la vocación de Darío por la unidad e integración de Centroamérica, un sentimiento que renovamos en estos días de Fiestas Patrias y de celebración de nuestra Independencia. Agradeció la contribución del Profesor Watanabe con la traducción de dos libros de Darío al japonés, y reiteró que Darío es universal, que nos pertenece y, al mismo tiempo, une a todos los que nos identificamos con la riqueza del español, lengua que Darío embelleció con su poesía. También hizo referencia al amor de Darío a Nicaragua, sentimiento que dispersó en muchos de sus poemas, pero especialmente en “Retorno” (1907). Expresó que Darío es orgullo de Nicaragua tanto como la propia Catedral de León, Patrimonio de la Humanidad y lugar donde se albergan sus restos. Dijo también que Darío es el azul de nuestra bandera, el Príncipe universal e inmortal de hoy y siempre.

El Profesor Watanabe, por su parte, en su amplia disertación sobre Darío también expresó sus sentimientos de cariño a Nicaragua, país al cual dijo sentirse profundamente unido. Recordó los años en que vivió en Managua como diplomático de Japón, a inicios de la década de los noventa, y las dificultades que experimentaba entonces el país. Advirtió que en la Nicaragua de hoy muchos de los problemas de entonces se han superado, mientras el país avanza hacia nuevos rumbos. Contó que su motivación por Darío provino de una experiencia que le marcó, cuando una niña en Granada, modesta y sencilla, se le acercó llamando su atención; pensó que le pediría dinero, pero, para su sorpresa, esa niña le recitó el poema “A Margarita” de Rubén Darío. Dijo que, a partir de esta experiencia, comprendió el significado espiritual de Darío en el pueblo de Nicaragua, y entonces decidió dedicar tiempo a traducir algunas de sus obras para que el pueblo de Japón disfrutara también de su arte y conociera mejor a nuestro país.