Un desborde de amor fue el expresado por amigos, familiares, diputados, representaciones de Instituciones del Estado, el gobierno y pueblo de Nicaragua hacia el compañero Santos René Núñez Téllez.

Al concluir el triduo de misas en honor a la memoria de quien fuera Presidente de la Asamblea Nacional y cuadro histórico del FSLN, su esposa Leana Vivas Iglesias, refirió que ese es el sentimiento que tanto ella como el Compañero René sintió en vida.

Hizo un recuento rápido de su calidad humana y su compromiso revolucionario demostrado durante los 44 años y 3 meses que compartió casada con el cuadro histórico del FSLN.

Agradeció el apoyo incondicional del Gobierno Sandinista y de todos quienes estuvieron pendientes de la salud de Núñez.

“Dar gracias infinitas al Comandante Daniel, a Rosario, a Lázaro, a Milena, al embajador de Nicaragua en Costa Rica, a nuestro amigo Harold y a Jenny, que nos acompañaron minuto a minuto, la verdad, la verdad es que René estuvo acompañado todo el tiempo, valoró.

Previo a su intervención, le precedieron en el micrófono varios compañeros que exaltaron el sentimiento y legado que deja el revolucionario.

El compañero Jacinto Suárez, diputado sandinista, englobó el contexto del tránsito a la inmortalidad de René en el mandato martiano que reza: “que la muerte no es cierta cuando se ha vivido bien la vida”.

“Yo tengo un privilegio, de haber conocido a todos los más grandes y los más importantes del Frente Sandinista, los más importantes de la historia contemporánea de Nicaragua, Carlos, Silvio, Tomás y yo agregaría un nombre más: René”, destacó sobre la grandeza de su vida y obra.

La ceremonia eucarística, cargada de emotividad, así como de cantos religiosos y testimoniales, estuvo a cargo de los padres Antonio Castro y Bismarck Carballo.

Durante el sermón, el Padre Castro alabó la capacidad de Núñez de responder “con la palabra sabia, precisa y concreta”.

“La partida de René a la plenitud, no significa que esto se acabó; al contrario, fortalece, crece y se multiplica hasta transformar de Nicaragua un país con hombres y mujeres nuevos, apegados al derecho, apegados al respeto a la ley, a su diginidad donde todos podamos sentirnos hermanos y hermanas”, destacó.

El Padre Castro explicó que el triduo de misas, significan la pasión, muerte y resurrección del Señor. El sacerdote aseguró que durante las ceremonias religiosas se medita sobre estos tres aspectos y es en la última en la que se celebra la resurrección; una realidad nueva y diferente, en la que se goza de la plenitud y lo trascendente, lo absoluto y lo eterno en la visión de Dios de Paz y Serenidad.