El acceso al agua potable es un problema en muchas zonas desfavorecidas, donde la población se ve obligada a beber líquido contaminado con virus, bacterias y otros microorganismos que ponen en peligro la salud. Los científicos ya han diseñado todo tipo de sistemas que permiten filtrar el agua, pero en muchas ocasiones los procesos de purificación son excesivamente largos y los precios de los dispositivos son muy elevados, por lo que quedan fuera del alcance de las comunidades pobres.

Un equipo de investigadores de la Universidad de Stanford en Estados Unidos ha logrado un avance que puede contribuir a poner solución a esta problemática. Se trata de un pequeño aparato que puede convertir el agua sucia en potable en tiempo récord. El dispositivo tiene la mitad del tamaño de un sello de correos y ha demostrado que puede eliminar el 99,99% de las bacterias presentes en el agua en tan solo 20 minutos.

Además de la ebullición, otro de los métodos más básicos para hacer que el agua sea segura para beber es la exposición al sol. La radiación ultravioleta puede desinfectar el líquido, pero el proceso completo puede durar hasta 48 horas, debido a que los rayos UV solo tienen el 4% de la energía total del sol.

El aparato que han diseñado estos científicos también hace uso de la energía solar, pero lleva a cabo la purificación en mucho menos tiempo. De acuerdo con los experimentos que han llevado a cabo, la luz del sol que incide sobre el dispositivo desencadena la formación de peróxido de hidrógeno y otros productos químicos, que tienen propiedades que permiten matar más del 99,999% de las bacterias en 20 minutos.

Además, esta técnica es completamente segura para las personas y no supone ningún riesgo para la salud porque el peróxido de hidrógeno y los otros componentes generados se disipan rápidamente después de efectuar la limpieza del líquido.