Hoy los jóvenes reconocen su legado histórico en cuatro valores: defensa, soberanía, nacionalismo y patriotismo; mismos que son impulsados por el Gobierno Sandinista con el afán de estimular en la juventud el amor a la patria.

Durante los años de gobierno neoliberal se quiso borrar el legado del General Benjamín Zeledón y de muchos otros héroes nacionales, pero con el inicio de la segunda etapa de la revolución, en el año 2007, se restablece la educación que fomenta valores patrióticos.

Para los jóvenes de hoy, hablar de Benjamín Zeledón es hablar de nacionalismo y libertad, así lo afirma Milton Ruiz, miembro de la Juventud Sandinista 19 de Julio, quien reconoce que la lucha de Zeledón contra el intervencionismo norteamericano era para que en Nicaragua no se instalara un sistema opresor de las libertades públicas.

Ruiz manifestó que el legado de Zeledón debe rescatarse de cara a fortalecer la conciencia solidaria y la construcción de una sociedad que permita poner en práctica los valores de armonía, solidaridad y hermandad.

En ese sentido, comentó que en los últimos años el Gobierno Sandinista ha logrado que la juventud nicaragüense trabaje en el marco del modelo de la responsabilidad social compartida, “edificando y restituyendo la vida de los nicaragüenses”, algo que es compatible con los valores de Zeledón.

“Vemos jóvenes movilizados alrededor de la cultura, promoviendo la identidad cultural, porque también el General Zeledón es símbolo de cultura”, señaló Ruiz.

“El General Benjamín Zeledón es para nosotros un paradigma y un ejemplo a seguir, es algo que nosotros debemos rescatar, ese legado histórico que el deja no solamente para la juventud, sino también para la familia nicaragüense”, afirmó Ruiz.

Lucha de Zeledón se enmarcó en un programa anti intervencionista

El Héroe Nacional General Benjamín Zeledón,  nació el  04 de octubre 1879  en La Concordia, departamento de Jinotega y murió 33 años más tarde, el mismo día de su cumpleaños, supuestamente en Catarina, Masaya.

Murió defendiendo la Soberanía Nacional frente a un ejército de soldados de ideas conservadoras que habían entregado al imperio norteamericano los bienes más preciados del país.

Tal como lo relata el reconocido historiador Aldo Díaz Lacayo, Zeledón fue un hombre cuya lucha se enmarcó en un programa anti intervencionista. “En su programa de lucha esta la restitución del ferrocarril, la restitución de la aduana y la restitución de la banca, todo lo que habían entregado los conservadores”.

A través de su lucha, Zeledón pretendía reivindicar la  legitimidad del partido liberal, que había sido proscrito por los Estados Unidos mediante pactos con los conservadores, con el objetivo de  restablecer la revolución liberal en Nicaragua.

Al respecto, Díaz explica que en la época de Zeledón, el liberalismo era la doctrina de la revolución, pues era la corriente ideológica que contenía elementos socialistas. “En esa época, el liberalismo ya venía cayendo y el socialismo estaba tomando auge como idea y como doctrina alternativa”, indicó el historiador.

El historiador señala que tras la muerte del General Zeledón la persona que queda mayormente marcada por el acontecimiento fue un jovencito de 17 años, cuyo nombre es Augusto Nicolás Calderón Sandino.

Probablemente, explica Díaz, la muerte y la vejación del cadáver de Zeledón, fue una de las motivaciones más profundas del anti imperialismo de Sandino, que lo llevó años más tarde a la lucha frontal con las armas en contra de la intervención extranjera.