Este jueves se ha producido una explosión cerca del complejo de lanzamiento de la compañía privada SpaceX en Cabo Cañaveral (Florida, Estados Unidos).

Se trata de un cohete Falcon 9, capaz de aterrizar de manera vertical y no tripulado, que tenía previsto poner en órbita el próximo 3 de septiembre el satélite de comunicaciones Amos 6 para la empresa israelí Spacecom.

SpaceX ha explicado en un comunicado que "en la plataforma de despegue no había personal y no se produjeron heridos", aunque de momento se desconoce la causa del accidente. La compañía sólo ha informado de que "una anomalía" en la plataforma de lanzamiento durante el test de prueba ha provocado la pérdida del vehículo y su carga.

La explosión ha ocurrido durante un lanzamiento de prueba de este cohete no tripulado, ha confirmado la NASA a AP.

La misión estaba prevista para las 3.00 del próximo sábado (9.00 hora peninsular española). El incidente se ha sentido en edificios a varios kilómetros de distancia y ha provocado una gran nube de humo negro. Algunos medios y usuarios de Twitter han compartido imágenes en las que se ve una gran columna de humo negro sobre el lugar. Al parecer, según la CNN, SpaceX no ha conseguido hacer aterrizar el cohete en su plataforma flotante en el mar.

Bryan Purtell, representante de la unidad de la Fuerza Aérea estadounidense encargada de Cabo Cañaveral, ha confirmado al medio The Verge (especializado en noticias tecnológicas) que "no hay víctimas conocidas. No existe ninguna amenaza para la seguridad pública y varios equipos de gestión de emergencia ya se encuentran en el lugar del incidente". A las 10.20 hora local (16.20 hora peninsular española), el incendio estaba cerca de ser extinguido, aunque todavía salía humo.

Cohetes reutilizables

La compañía del multimillonario Elon Musk, fundador de la compañía de vehículos eléctricos Tesla, está intentando reutilizar partes de cohetes para abaratar los viajes espaciales, un objetivo muy ambicioso y complejo. Para hacer las pruebas están utilizando los lanzamientos con su cohete Falcon9. Tras cuatro intentos fallidos, el pasado mes de abril consiguieron recuperar la primera fase de su cohete; una vez que ha sido lanzado al espacio con un satélite o carguero, parte del cohete regresa a la Tierra y aterriza en una plataforma.

En junio del año pasado estalló otro cohete de SpaceX que debía transportar la cápsula "Dragon" con suministros para la Estación Espacial Internacional (ISS); según las investigaciones, la explosión se debió a la rotura de un puntal de acero. SpaceX no es la única compañía que está intentado reciclar cohetes. Blue Origin también tiene el mismo objetivo y lo ha conseguido en algunas pruebas.