El candidato presidencial republicano Donald Trump dijo que sí discutió con el presidente de México, Enrique Peña Nieto, su idea de construir un muro en la frontera común, pero que no hablaron sobre quién lo pagaría.

Tras un encuentro privado en la residencia presidencial de la Ciudad de México, el magnate neoyorquino dijo que el encuentro con el mandatario mexicano fue un "gran honor".

Peña Nieto por su parte dijo a Trump que los mexicanos "merecen el respeto de todos" y que sus ciudadanos contribuyen al desarrollo y prosperidad de Estados Unidos.

Señaló que los asuntos de la frontera común deben considerar la inmigración, pero también los flujos ilegales de armas y dinero al sur que alimentan la violencia de los carteles.

El viaje relámpago de Trump a la capital mexicana ha sido vista por algunos como una decisión política arriesgada a apenas 10 semanas de las elecciones presidenciales en Estados Unidos. Ocurrió a unas horas de que pronuncie un esperado discurso en torno a la inmigración no autorizada, un tema central en su campaña sobre el que recientemente ha titubeado.

Trump llegó a un país donde es ampliamente despreciado. Pequeños grupos se manifestaron en al menos dos puntos de la capital, mientras un ex presidente y una ex primera dama abiertamente le dijeron al multimillonario neoyorquino que a pesar de la hospitalidad del mandatario mexicano, no es bienvenido.

"Aunque lo hayan invitado, sepa que no es bienvenido. Los mexicanos tenemos dignidad y repudiamos su discurso de odio", señaló en su cuenta de Twitter la ex primera dama Margarita Zavala, considerada posible candidata presidencial para 2018.

El expresidente Vicente Fox (2000-2006) dijo a la cadena CNN que los mexicanos no lo quieren y rechazan su visita.

A éstos se sumó la candidata demócrata Hillary Clinton quien dijo que no basta un viaje relámpago al país vecino para compensar "un año de insultos e insinuaciones".

Clinton dijo en la convención anual de la Legión Americana, una organización de veteranos de guerra, que los votantes necesitan tener la certeza de que pueden contar con uno. Eso "sin duda requiere mucho más que tratar de compensar un año de insultos e insinuaciones con una visita de unas pocas horas a nuestros vecinos y después regresar a casa".

"No es manera de hacer las cosas", dijo la candidata demócrata.

Trump ha dicho que deportaría a los cerca de 11 millones de personas que se estima viven en Estados Unidos sin permiso de residencia, además de que obligaría a México a construir un muro en la frontera común.

Recientemente, sin embargo, insinuó en encuentros con simpatizantes hispanos que podría suavizar las posturas recalcitrantes que defendió durante las elecciones primarias de su partido. El magnate está bajo presión para aclarar su posición, enparte por los mensajes encontrados que envían los miembros de su equipo.

"Los estadounidenses van a ver claramente que hay un candidato en esta campaña que está preparado para tomar los pasos necesarios para terminar con el flujo de inmigración ilegal", dijo hoy en CNN Mike Pence, el compañero de fórmula de Trump.

Ciudadanos comunes, políticos, académicos e intelectuales criticaron la invitación que le hizo el mandatario mexicano.

El único viaje previo fuera de Estados Unidos en su calidad de candidato presidencial fue a principios del verano cuando voló a Escocia para estar en la reapertura de uno de sus campos de golf.