Las autoridades migratorias de Estados Unidos deportaron a 19 compatriotas nicaragüenses, los que en su mayoría fueron detenidos cuando se desempeñaban en diferentes labores aportando a la economía de esa nación.

Entre este grupo de nicaragüenses se encuentran dos mujeres, que tapándose sus rostros comentaron las vicisitudes que vivieron en suelo norteamericano como el fuerte desprecio social que viven los latinoamericanos y otras minorías.

Algunos de los deportados comentaron que el racismo es uno de los peores males que sufren los latinoamericanos, principalmente los centroamericanos, por tanto aconsejan no aventurarse a buscar el falso sueño americano, que en la gran mayoría de casos se convierte en una pesadilla.

El hambre, el frío y muchas horas de cárcel, se suman al odio racial que sufren los indocumentados, como Luis Moran, un hombre originario de Ocotal y que hace un año se fue en busca de Estados Unidos, pero las penurias que vivió en ese periodo de tiempo lo han hecho reflexionar y ahora que está en su patria, está decidido a buscar trabajo.

Luis asegura que sus familiares le aconsejaron que regresara a Nicaragua, porque el país está mejorando poco a poco.

“Lo que he escuchado que Nicaragua va para arriba y voy hacer uno de los que le va a echar muchas ganas para trabajar y sacar el país adelante. Yo les voy a pedir a los nicaragüenses que se olviden de los Estados Unidos, ahí nos tratan muy mal a uno. Mucho racismo. Si hay muchas oportunidades de trabajo, hay mucho dinero, pero hay mucho racismo, lo discriminan la lengua, el color de piel y más por ser de este país, por eso hay que quedarse aquí y salir adelante”, señaló Morán.

La historia de Luis, es similar a la de otros deportados, el sueño americano se le esfumó cuando ingresaron a EEUU y comenzaron a vivir el calvario, que terminó ahora que están en su Nicaragua.

“No vale la pena, después de esta experiencia uno ya no queda convidado a volverse ir, mejor quedarse en su país”, dijo Javier Torres, otro de los deportados originario de Matagalpa.

Sarafat Blandino calificó la experiencia como dura, pero tras ser recibidos por las autoridades nicaragüenses de manera digna, en el aeropuerto Internacional Augusto C. Sandino, le dio gracias a Dios por estar otra vez en su patria.

“Viví muchas vicisitudes, estuve encarcelado por ser indocumentado, lo tratan peor que un animal allá”, comentó Sarafat, también de Ocotal. En la terminal aérea todos estos compañeros fueron recibidos por autoridades del Ministerio de la Familia, Policía Nacional, Ministerio de Salud, los que les entregaron viáticos de transporte, un paquete de alimentos y un kit de limpieza.