Un gesto del técnico bastaría, pero de momento no se ha producido. Eso sí, ayer dijo del defensa que es un gran profesional, aunque después matizó que debe ser el jugador el que hable de la relación que mantiene con él. De hecho, el primero en dar un paso al frente ha sido el jugador. En la mañana del miércoles, justo antes de que el equipo madridista se entrenara. Sergio Ramos se reunió con sus compañeros y les explicó la situación, desde los mensajes que envió días atrás en Twitter hasta el hecho de haber llevado la camiseta de Mesut Özil en el partido frente al Deportivo de la Coruña, tal y como adelantó Onda Madrid.

El club, por medio de Florentino Pérez y José Ángel Sánchez, director general, ha decidido actuar y mediar para cerrar un conflicto que se está convirtiendo en un cisma dentro del vestuario. Ayer el primer ejecutivo del club se personó en Valdebebas para suavizar y rebajar la tensión. El técnico, por su parte, también ha entendido que debe mirar por el bien del equipo, pero en todo momento quiere dejar bien claro que el que manda es él y que sus decisiones no deben ser cuestionadas por parte del vestuario.

Mourinho ha insistido a los dirigentes del club que su decisión de dejar fuera del equipo ante el Manchester City y los posteriores mensajes en sala de Prensa, tenían como objetivo de mejorar las prestaciones del andaluz, algo que el campeón del mundo no ha tomado con el mismo sentido, de ahí el pulso que mantienen en las últimas semanas. Además, tal y como adelantó Marca, el hecho de jugar la segunda parte del partido ante el Deportivo con la camiseta de Özil (señalado por Mourinho) debajo de la suya, no ha hecho sino alimentar las diferencias que mantienen ambos.

El presidente ni se plantea una ruptura por ninguno de los dos lados y así se lo ha comunicado tanto al jugador como al entrenador. Hasta el momento, los dirigentes blancos creen que el técnico ha sabido manejar y gestionar los conflictos que han aparecido en vestuario, pero con el capítulo Sergio Ramos los nervios han hecho acto de aparición y el máximo mandatario ha bajado a la arena con el fin de que terminen las hostilidades. No permitirá que uno y otro se desgasten en una guerra que está perjudicando al Real Madrid. No contempla la posible salida de Ramos el próximo mes de junio, ni la de Mourinho, así que están condenados a entenderse.