Santo Domingo de abajo culminó su recorrido a casa. El santo fue acompañado al templo en la comunidad de San Andrés de la Palanca, en Ciudad, Sandino, con un desborde de algarabía y devoción.

Su recorrido por la capital de casi 12 horas, fue largo y pintoresco, amenizado por música de filarmónicos y la danza de promesantes.

Ya entrada la noche, con cohetes y sones, la imagen del milagroso Santo ingresó a la iglesia balanceado por los tradicionalistas quienes se sincronizaban con el ritmo de los instrumentos musicales.

"Esto es una alegría porque cada año la multitud de gente se multiplica. Vienen con mucha alegría, con mucho fervor, vienen sin pleito, sin nada", comentó Donaldo Solórzano tras el altar de la iglesia.

Desde su aparición hace 87 años, han sido muchos los milagros concedidos a los que con fe solicitan su interseción ante Dios.

"Mucha gente lo busca porque siempre hay milagros y que te alivie, eso es lo que la gente busca", sostuvo.

Para el joven Jorge Paisano las festividades contagian de alegría y por esa razón los jóvenes siguen esta tradición tan peculiar.

"Se recibe con mucha alegría, con fervor y con mucha tradición. Una devoción que cada milagro que se lo pedís con devoción él te lo cumple y tenés que pagar lo que prometiste", dijo.