La misión de ocho operarios de la Empresa Portuaria Nacional se vio interrumpida temporalmente por incidente que pudo acabar con sus vidas en sólo minutos.

Enviados al corazón de infierno provocado por la explosión del tanque numero uno de la planta almacenamiento de búnker propiedad de Puma Energy en Puerto Sandino, León, tuvieron que huir tan rápido como sus fuerzas se lo permitieran.

Mientras bajaban termos de espuma para contribuir a extinguir el siniestro, el tornado de fuego se levantó por casi 200 metros en el aire ante la mirada asombrada de las familias que a la distancia esperaban noticias de la catástrofe.

"Llevamos los termos y los ponemos en la posición que ellos dijeron. Luego ponemos el otro termo, cuando nosotros lo ponemos vemos que el fuego comienza a agarrar fuerza", comenta Hector Mojica, jadeando para recuperar el aliento y con una fina capa de sudor que cubre su cuerpo entero.

Mojica trae de vuelta la sensación sufrida, cuando por cosas del instinto y la adrenalina, iniciaron la carrera para escapar del bloque rojo y ardiente que les seguía de cerca los pasos.

La distancia que los dividía de la salida más cercana en ese momento eran de unos 220 metros. Una malla ciclón coronada con serpentina metálica fue la meta que propusieron alcanzar.

"El compañero que estaba ahí de la Puma nos dice: ¡evacuen, corran que ya es muy tarde! Entonces salimos corriendo hacia donde ellos nos dijeron pero llegamos a un lugar entrampado. Estaba una malla, no logramos salir entonces el fuego nos alcanzó allí", recuerda.

Acorralados, decidieron saltar la barda arriesgando cortarse la piel en lugar de perecer en las llamas. El calor que cuentan les agobiaba era insoportable.

Conscientes de que el camión y la montacargas con las que ingresaron eran dejados atrás todavía encendidos, sus mentes sólo trabajaban para improvisar la manera de ponerse a salvo rápido.

La técnica que surgió del colectivo fue desprenderse de sus camisetas y rasgarlas para usarlas como una suerte de guantes, que se pasarían entre sí para cruzar en turnos.

Con los brigadistas otros tres trabajadores del plantel lograron evacuar gracias a esta hazaña.

"Unos señores ya de edad de la Puma, entre el compañero 'Pecho' y el compañero aquí, logramos agarrar a los compañeros, subirlos y sacarlos hasta afuera. Y logramos sacar también una perrita que estaba quemándose, la sacamos y logramos hacer lo que nosotros pudimos", comenta Mojica un poco más repuesto del susto.

Mojica confirmó que tras su escape nadie más quedó en ese momento en la planta.