Como todos los años, nuestra Señora del Viejo bendice a los miembros de la comunidad nicaragüense, que con gran fervor la esperan en esta Misión Consular con una lista de peticiones que van desde solución a problemas de salud, hasta pedirle que proteja a nuestras autoridades para que puedan seguir haciendo de Nicaragua el país que soñamos tener.

Durante el rezo del Santo Rosario y entre misterio y misterio los presentes entonaron los villancicos tradicionales.

Monseñor Urbina agradeció al Honorable Cónsul General, a la Honorable Vice Cónsul y a todo el Personal del Consulado en general por el gran esfuerzo que año con año realizan para que la comunidad pueda tener un lugar de comunión con nuestra Señora y pedir su indulgencia.

Finalizado el rezo del Santo Rosario hubo un suculento y variado refrigerio para todos los presentes.

¿Quién Causa tanta alegría?… ¡La concepción de María!