Como un apasionado por explorar sitios fuera de lo común y con un gran espíritu por ayudar a los demás, así se describe el médico, piloto y ex astronauta de la NASA, Scott Parazynski, quien desde hace unas semanas se encuentra en Nicaragua contribuyendo en la expedición al cráter del volcán Masaya que encabeza el explorador y cineasta de National Geographic, Sam Cossman.

Con cinco vuelos de transbordador y siete caminatas espaciales en su historial, este veterano de la NASA también se ha aventurado a explorar zonas desérticas y glaciales, escaló el Monte Everest y más recientemente descendió al Lago de Lava del Volcán Masaya en Nicaragua, describiendo este último como caminar en el planeta Mercurio y asemejándolo con la luz y potencia del Sol.

“Siempre me ha gustado estar en lugares remotos, lugares donde nadie o casi nadie ha logrado llegar, eso siempre me ha encantado y recientemente tuve la experiencia de ser uno de los primeros seres humanos que logró poner sus pies en el nivel cero del volcán de la mano de mi amigo Sam Cossman, entonces eso es algo que siempre me ha apasionado y me siento afortunado de poder hacerlo”, expresa Parazynski.

Aunque en 2009 se retiró de la NASA, su pasión por explorar sitios poco convencionales sigue siendo el centro de su vida pero no como un pasatiempo, sino en búsqueda de ayudar a encontrar soluciones a determinadas situaciones que presenta la naturaleza.

Scott Parazynski

“Siempre he tenido en mi corazón el deseo de explorar, lo que me apasiona profundamente. El hecho de poder tener a un ser humano en diferentes lugares que normalmente la gente no iría como el fondo del océano, el cráter de un volcán, eso siempre me ha apasionado y eso se logra hacer con la ayuda de la tecnología, también documentarlo, y parte de mi pasión me ha llevado explorar y trabajar de la mano de la tecnología para lograr que el ser humano se pueda desplazar por estos lugares”, indica Parazinsky.

Una vez pasó a su condición de retiro de la NASA se dedicó a colaborar con un grupo de científicos que siempre buscaban la vida extrema y con ellos se aventuró a buscar vida y explorar el desierto de Atacama, en Chile, donde la misión era descubrir que hay vida en lugares que uno pensaría que son totalmente desiertos.

“Este grupo de científicos quería explorar y ver si realmente existía, pues ver alrededor del volcán, hay muy poco oxigeno, alta radiación ultravioleta y es un ambiente muy hostil para cualquier vida y ese era el reto, tratar de ver si había vegetación. Fue una expedición sumamente exitosa porque si encontraron vida bacteriana en el lago del volcán. Yo llevé una especie de robot que lograba explorar la profundidad y la longitud del lago, entonces fue una expedición sumamente exitosa”, añade.

Parazynski lleva cerca de un año trabajando muy de cerca con Sam Cossman, con quien ha participado en varias expediciones, siendo la más reciente la exploración del volcán Masaya, donde además de bajar al nivel cero del cráter Santiago ha contribuido con el equipo de expertos en la instalación de 80 sensores a lo interno del coloso, los que permitirán calcular y observar la hostilidad del volcán, así como conocer con cierto tiempo de anticipación en caso de que algún evento grande se aproxime.

Scott Parazynski

“Esto no sólo beneficia a la población nicaragüense sino también a todas las poblaciones que viven en lugares donde hay mucha actividad volcánica, esto con el fin de avisar con tiempo que se tienen que retirar porque algo grande está a punto de suceder”, indica.

Durante su estancia en Nicaragua no se ha conformado con explorar el cráter del volcán, sino que también ha explorado los alrededores y zonas aledañas, llevándose una gran impresión con lo que ha visto hasta el momento de ésta tierra centroamericana.

Una aventura heredada

Con unos padres muy aventureros y verse en la situación de vivir en países exóticos como África del Este y haberse graduado del colegio en la capital griega, Atenas, desde los 5 años de edad Scott Parazynski ya tenía clara su misión profesional y se había fijado como objetivo trabajar en la NASA.

“Dediqué toda mi vida a vivir en lugares fuera de lo común y siempre lo tuve en mi perspectiva. Siempre estuve inclinado a ayudar a los demás, mi abuelo, aunque no logré conocerlo en vida, también fue doctor y teniendo esa visión decidí estudiar medicina en búsqueda de ayudar a los demás y orienté mi interés en la ingeniería hacia la medicina”, comenta el Astronauta.

Scott Parazynski

Luego de cumplir con los exámenes de rutina, en 1992 fue seleccionado como astronauta por la NASA, destacando entre físicos y químicos que también habían aplicado a la agencia espacial.

“No sé por qué mi expediente fue seleccionado dentro de todos los que estaban ahí, digo que fue porque estaba en el lugar correcto a la hora correcta y de esa manera mi sueño estaba cumplido”, declara Parazynski.

Y efectivamente logró cumplir el sueño que desde niño tenía, mismo que había sido inspirado tras ver a Neil Armstrong convertirse en el primer hombre que pisaba la Luna y hacia ese camino se enrumbaba al ingresar a la NASA, aunque estando dentro la agencia había tomado otro giro y las misiones estaban encaminadas a la construcción de naves y estaciones espaciales.

“Definitivamente estar en el espacio me dio experiencia y una visión que jamás olvidaré, como ver los amaneceres y atardeceres cada 45 segundos, ver el planeta flotar desde miles y miles de kilómetros a unas dimensiones extraordinarias y todo eso son misiones que jamás voy a olvidar y espero que en algún momento la gente pueda tener la experiencia de vivir lo que yo he experimentado”, señala Parazynski.

Scott Parazynski

Una de las últimas misiones de Scott en el espacio fue reparar un panel solar que se había dañado y que estaba ubicado en una parte de la estación espacial donde nadie había llegado antes porque era bastante lejana a lo que estaban acostumbrados a trabajar, y ese fue el mayor reto de la misión, planear como lograría reparar el panel de la forma más segura.

“Pero más allá del miedo por mi seguridad personal mi temor era no poder cumplir con la misión de reparar el panel solar. Entonces nos juntamos en un equipo para planificar cual sería la forma más segura y la mejor manera para reparar el panel, entonces la presión de poder cumplir esto recayó sobre mis hombros. Mi mayor miedo fue que el equipo se sintiera decepcionado o defraudar al equipo que había planificado esto más que mi seguridad personal”, recuerda al mismo tiempo que reafirma que la misión fue cumplida con éxito.

Parazynski se vio obligado a dejar la NASA por una lesión sufrida en su espalda tras intentar escalar el Monte Everest en 2008, un percance en el cual se fracturó un disco de la columna, sin embargo luego de meses de reposo y lograr la recuperación total de su lesión volvió a intentar escalar el punto más alto del mundo en 2009, contando con el apoyo de Discovery Channel y cumpliendo exitosamente esa misión personal.

El veterano astronauta permanecerá en Nicaragua hasta éste jueves, regresando a Estados Unidos con la satisfacción de haber compartido con el pueblo nicaragüense, que lo recibió con mucha hospitalidad y calidez, y haber contado con el apoyo del Gobierno durante su participación en la expedición al volcán Masaya.

“El apoyo ha sido fantástico, Ineter nos ha brindado mucho apoyo al igual que los grupos voluntarios de bomberos y rescatistas que están todos los días en el lugar de la expedición para ayudar a sacar y meter gente todos los días y seguir con éxito en la exploración, así que estamos muy agradecidos por el apoyo del Ineter y las otras instituciones”, finaliza.